Friday, October 31, 2014

Halloween ¿Cristianismo o paganismo?

Halloween ¿Cristianismo o paganismo?
¿Lo debe celebrar un cristiano?
No se puede negar que es divertido disfrazar a los pequeños de la casa y salir con ellos a pedir dulces por las calles, muchos de nosotros tenemos recuerdos gratos de las fiestas de Halloween en donde compartíamos dulces y echábamos mano de todo lo que estaba a nuestro alcance para confeccionarnos el mejor de los disfraces.
Halloween, ¿Lo debe celebrar un cristiano?
Pero no podemos pasar por alto que las fiestas que celebramos reflejan quiénes somos e influyen en nuestros valores. Desgraciadamente muchos cristianos han olvidado el testimonio de los santos y la importancia de rezar por los muertos y se dejan llevar por costumbres paganas para festejar con brujas y fantasmas.
"Halloween" significa (All hallow´s eve), del inglés antiguo, all hallows eve, o Víspera Santa, pues se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. La fantasía anglosajona, sin embargo, le ha robado su sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un triste retorno al antiguo paganismo, tendencia que se ha propagado también entre los pueblos hispanos.
Raíces paganas de Halloween
Ya desde el siglo VI antes de Cristo los celtas del norte de Europa celebraban el fin del año con la fiesta de Samhein (o La Samon), fiesta del sol que comenzaba la noche del 31 de octubre. Marcaba el fin del verano y de las cosechas. El colorido de los campos y el calor del sol desaparecían ante la llegada de los días de frío y oscuridad.
Creían que aquella noche el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía aquella noche y haciendo posible la comunicación entre unos y otros. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciéndole a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos. Sin duda Samhein no es otro sino el mismo demonio que en todas las épocas busca implantar la cultura de la muerte.
Aquellos desafortunados también creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para aplacarlos y protegerse se hacían grandes hogueras. Estas hogueras tuvieron su origen en rituales sagrados de la fiesta del sol. Otras formas de evitar el acoso de estos macabros personajes era preparándole alimentos, montando macabras escenografías y disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibidos sus miradas amenazantes.
¿Como sabía aquella gente la apariencia de brujas, fantasmas y monstruos?. Al no conocer al verdadero Dios vivían aterrorizados ante las fuerzas de la naturaleza y las realidades del sufrimiento y la muerte. De alguna forma buscaban desahogar aquella situación dándole expresión en toda clase de fantasías. Todo lo feo, lo monstruoso y lo amenazante que se puede imaginar en figuras de animales y seres humanos constituye la base para darle riendas libres a la imaginación del terror.
Mezcla con el cristianismo
Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que algunos las mezclaran. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos.
Algunos inmigrantes Irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folklore popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, drácula y monstruos de toda especie. Desde USA, Halloween se ha propagado por todo el mundo.
Algunas costumbres de Halloween
Trick or Treat
Los niños (y no tan niños) se disfrazan (es una verdadera competencia para hacer el disfraz mas horrible y temerario) y van de casa en casa exigiendo «trick or treat» (truco o regalo). La idea es que si no se les da alguna golosina le harán alguna maldad al residente del lugar que visitan. Para algunos esto ha sido un gracioso juego de niños. Ultimamente esta práctica se ha convertido en algo peligroso tanto para los residentes (que pueden ser visitados por una ganga violenta), como para los que visitan (Hay residentes que reaccionan con violencia y han habido casos de golosinas envenenadas).
La Calabaza
Según una antigua leyenda irlandesa un hombre llamado Jack había sido muy malo y no podía entrar en el cielo. Tampoco podía ir al infierno porque le había jugado demasiados trucos al demonio. Tuvo por eso que permanecer en la tierra vagando por los caminos, con una linterna a cuesta. Esta linterna primitiva se hace vaciando un vegetal y poniéndole dentro un carbón encendido. Jack entonces se conocía como "Jack of the Lantern" (Jack de la Linterna) o, abreviado, Jack-o-´Lantern. Para ahuyentar a Jack-o-´Lantern la gente supersticiosa ponía una linterna similar en la ventana o frente a la casa. Cuando la tradición se popularizó en USA, el vegetal con que se hace la linterna comenzó a ser una calabaza la cual es parte de las tradiciones supersticiosas de Halloween. Para producir un efecto tenebroso, la luz sale de la calabaza por agujeros en forma del rostro de una carabela o bruja.
Fiestas de Disfraces
Una fiesta de disfraces no es intrínsecamente algo malo. Pero si hay que tener cuidado cuando estas se abren a una cultura desenfrenada como la nuestra. Detrás de un disfraz se pueden hacer muchas cosas vergonzosas con impunidad. Con frecuencia se hace pretexto para esconderse y aprovecharse de la situación. Como hemos visto, los disfraces de Halloween tienen origen en el paganismo y por lo general aluden a miedo y a la muerte. Hoy día con frecuencia los disfraces se burlan de las cosas sagradas. Vemos, por ejemplo, disfraces de monjas embarazadas, sacerdotisas, pervertidos sexuales, etc. Nada de eso es gracioso y solo puede ofender a Dios.
Con el reciente incremento de satanismo y lo oculto la noche de halloween se ha convertido en la ocasión para celebrar en grande toda clase ritos tenebrosos desde brujerías hasta misas negras y asesinatos. Es lamentable que, con el pretexto de la curiosidad o de ser solo por pasar el tiempo, no son pocos los cristianos que juegan con las artes del maligno.
Jesucristo es la victoria sobre el mal
La cultura moderna, jactándose de ser pragmática y científica, ha rechazado a Dios por considerarlo un mito ya superado. Al mismo tiempo, para llenar el vacío del alma, el hombre de hoy retrocede cada vez mas al absurdo de la superstición y del paganismo. Ha cambiado a Dios por el mismo demonio. No es de extrañar entonces que vivamos en una cultura de la muerte en la que millones de niños son abortados cada año y muchos mas mueren de hambre y abandono.
Es más fácil dejarse llevar por la corriente de la cultura y regresar al miedo, a la muerte y a un "mas allá" sin Dios porque, sin la fe, el hombre se arrastra hacia la necesidad de protegerse de fuerzas que no puede dominar. Busca de alguna manera con sus ritos exorcizar las fuerzas superiores.
Como católicos, profesamos que solo Jesucristo nos libera de la muerte. Solo Él es la luz que brilla en la oscuridad de los largos inviernos espirituales del hombre. Solo Él nos protege de la monstruosidad de Satanás y los demonios. Solo Él le da sentido al sufrimiento con su Cruz. Solo Él es vencedor sobre el horror y la muerte. Solo Dios basta para quién ha recibido la gracia y vive como discípulo de Cristo. Ante Cristo la cultura de la muerte cede el paso al amor y la vida.
Alternativas a Halloween
Los cristianos debemos no solo desenmascarar el mal sino ser además luz en las tinieblas. Debemos abogar por el retorno a la verdadera celebración de la Fiesta de Todos los Santos y la riqueza del festejo del Día de muertos . Se pueden hacer muchas celebraciones en torno al recuerdo de los santos.
Un ejemplo puede ser nuestro Proyecto: Fiesta de Todos los Santos
Los niños se pueden disfrazar de un santo favorito y aprenderse su vida, especialmente sus virtudes, con el fin de imitarlas. Los mayores pueden leer acerca de los santos, tener una fiesta en honor a un santo favorito de la comunidad o de la familia.
En algunas comunidades que aun se mantienen cristianas se puede renovar la costumbre de pueblos españoles de ir de puerta en puerta cantando, tocando instrumentos musicales y pidiendo dinero para las «ánimas del Purgatorio».
Aquellos que hagan el esfuerzo por vivir su fe lograrán en la Fiesta de Todos los Santos recordar que todos somos llamados a la santidad. Podrán conocer la vidas maravillosas de los santos que les ayudarán a vivir el Evangelio. Encontrarán además grandes amigos que intercederán desde el cielo por su salvación.
Si tienes alguna duda escribe al Padre Jordi Rivero
Consulta también Halloween, Origen, Mitos y Realidades
Novena de oración por nuestros difuntos
Catholic.net ha organizado, en conjunto con diversos conventos y casas de religiosos y religiosas, una novena de oraciones por todos los Fieles Difuntos, con adoraciones, oraciones, el rezo del rosario, y una intención especial en la Santa Misa el día 2 de noviembre celebrada por sacerdotes amigos de Catholic.net que se han sumado a nuestra primer Novena de los Fieles Difuntos.
Únase a nuestras oraciones, y envíenos los nombres de los difuntos a quienes usted desea que encomendemos. Tendremos un recuerdo especial para ellos durante los nueve días previos a la fiesta de los Fieles Difuntos el día 2 de noviembre. Si desea enviarnos los nombres y sus intenciones es muy sencillo, rellenando el formulario en nuestro sitio Novenas Catholic.net (click aquí) Nosotros enviaremos estos nombres e intenciones a los diversos conventos y casas de religiosos y religiosas, y sacerdotes diocesanos que se han sumado a esta Novena de los Fieles Difuntos.

Thursday, October 30, 2014

La vida cristiana es un combate contra el demonio dice el Papa Francisco

 La vida cristiana es un «combate» contra el demonio, el mundo y las pasiones de la carne, recordó el Papa Francisco, en la Misa matutina, de este jueves en la Capilla de la Casa de Santa Marta. Reflexionando sobre la Carta de San Pablo a los Efesios, reiteró que el diablo existe y «debemos luchar contra él», con la «armadura» de la verdad. Fortaleza y valentía en el Señor. El Santo Padre centró su homilía en las palabras de San Pablo que, dirigiéndose a los Efesios, «desarrolla en un lenguaje militar la vida cristiana». Y subrayando que «la vida en Dios se debe defender, se debe luchar para llevarla adelante», hizo hincapié en que se necesita fortaleza y valentía «para resistir y anunciar». Para «ir adelante en la vida espiritual se debe combatir. No es una simple lucha, sino un combate continuo», volvió a reiterar el Papa, recordando luego que «los enemigos de la vida cristiana» son tres: «el demonio, el mundo y la carne». Es decir nuestras pasiones «que son las heridas del pecado original». Por cierto, destacó también el Obispo de Roma, «la salvación que nos da Jesús es gratuita», pero estamos llamados a defenderla:
«¿De qué me tengo que defender? ¿Qué tengo que hacer? ‘Revístanse con la armadura de Dios’ nos dice Pablo. Es decir que lo que es de Dios nos defiende, para resistir a las insidias del diablo. ¿Está claro? Claro. No se puede pensar en una vida espiritual, en una vida cristiana, sin revestirse de esta armadura de Dios, que nos da fuerza y nos defiende».
San Pablo subraya que esta lucha nuestra no es contra las cosas pequeñas, «sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal».  «Es decir, contra el diablo y los suyos», insistió el Papa Bergoglio, señalando que «sin embargo a esta generación y a muchas otras se les ha hecho creer que el diablo era un mito, una figura, una idea, la idea del mal ¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él! ¡lo dice San Pablo, no lo digo yo! ¡Lo dice la Palabra de Dios! Aunque no estamos muy convencidos de ello». Además «San Pablo dice cómo es la armadura de Dios, cuáles son las diversas armaduras, que conforman esta armadura de Dios. Y señala: «Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza». Ésta es la armadura de Dios: la verdad».
Recordando que «el diablo es mentiroso, es el padre de los mentirosos, el padre de la mentira», y reiterando con San Pablo, que hay que estar «ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza», el Santo Padre volvió a destacar que «no se puede ser cristianos, sin trabajar continuamente para ser justos. No se puede». Nos ayudaría mucho preguntarnos ¿creo o no creo? ¿creo un poco sí y un poco no? ¿soy un poco mundano y un poco creyente? «Sin fe no se puede ir adelante, no se puede defender la salvación de Jesús», insistió el Papa, haciendo hincapié en que «necesitamos el escudo de la fe, porque el diablo no nos tira flores, sino flechas encendidas, para asesinarnos». Por lo que exhortó a «tomar el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios». Y a «elevar constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animadas por el Espíritu»:
«La vida cristiana es una lucha, una lucha bellísima, porque cuando el Señor vence en cada paso de nuestra vida, nos da una alegría, una felicidad grande: esa alegría que el Señor ha vencido en nosotros, con la gratuidad de su salvación. Pero sí, todos somos un poco perezosos, no, en la lucha, y nos dejamos llevar por las pasiones, por algunas tentaciones. Es porque somos pecadores ¡todos! Pero no se desalienten. Ánimo, valentía y fortaleza, porque el Señor está con nosotros»

Wednesday, October 29, 2014

Papa Francisco habla de la realidad visible y espiritual de la Iglesia.

Francisco ha hablado de la realidad visible y la espiritual de la Iglesia. Todos los cristianos debemos dar ejemplo y no convertirnos en motivo de escándalo


 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En las catequesis precedentes hemos podido evidenciar cómo la Iglesia tiene una naturaleza espiritual: es el cuerpo de Cristo edificado en el Espíritu Santo. Cuando nos referimos a la Iglesia, sin embargo, el pensamiento va inmediatamente a nuestras comunidades, a nuestras parroquias, a nuestras diócesis, a las estructuras donde solemos reunirnos y, obviamente, también a los componentes y a las figuras más institucionales que la guían, que la gobiernan. Es esta la realidad visible de la Iglesia. Debemos preguntarnos entonces, ¿se trata de dos cosas diferentes o de la única Iglesia? Y, si es siempre una única Iglesia, ¿cómo podemos entender la relación entre su realidad visible y la espiritual?
Sobre todo, cuando hablamos de la realidad visible --hemos dicho que hay dos, una realidad visible de la Iglesia que se ve y una espiritual--, cuando hablamos de la realidad visible de la Iglesia no debemos pensar solo en el Papa, los obispos, sacerdotes, monjas, personas consagradas. La realidad visible de la Iglesia está formada por muchos hermanos y hermanas que en el mundo creen, esperan, aman.
Pero muchas veces oíamos decir  ‘pero la Iglesia no hace esto, la Iglesia no hace esto otro’. Pero dime ¿quién es la Iglesia? Son los sacerdotes, los obispos, el Papa. Pero, la Iglesia somos todos. Todos nosotros, todos los bautizados somos Iglesia. La Iglesia de Jesús.
De todos los que siguen a Jesús y que, en su nombre se hacen cercanos a los últimos y a los que sufren, tratando ofrecer un poco de alivio, de consuelo y de paz. Todos, todos los que hacen lo que el Señor nos ha mandado, son Iglesia. Comprendemos, entonces, que también la realidad visible de la Iglesia no se puede medir, no se puede conocer en toda su plenitud: ¿cómo se hace para conocer todo el bien que se hace? Tantas obras de amor, tantas fidelidades en las familias, tanto trabajo para educar a los hijos, para llevarlos adelante, para transmitir la fe, tanto sufrimiento en los enfermos que ofrecen sus sufrimientos al Señor… Pero esto no se puede medir, y es muy grande, es muy grande.  
¿Cómo se hace para conocer todas las maravillas que, a través de nosotros, Cristo consigue obrar en el corazón y en la vida de cada persona. Mirad: también la realidad visible de la Iglesia va más allá de nuestro control, va más allá de nuestras fuerzas, y es una realidad misteriosa, porque viene de Dios.
Para comprender la relación, en la Iglesia, la relación entre su realidad visible y la espiritual, no hay otro camino que mirar a Cristo, del cual la Iglesia constituye el cuerpo y del cual es generada, en un hecho de infinito amor. También en Cristo, de hecho, por la fuerza  del misterio de la Encarnación, reconocemos una naturaleza humana y una naturaleza divina, unidas en la misma persona de forma admirable e indisoluble. Esto vale de forma análoga también para la Iglesia. Y como en Cristo la naturaleza humana favorece plenamente a la divina y se pone a su servicio, en función del cumplimiento de la salvación, así sucede, en la Iglesia, por su realidad visible, en lo relacionado con lo espiritual. También la Iglesia, por tanto, es un misterio, en el cual lo que no se ve es más importante que lo que se ve, y puede ser reconocido sólo con los ojos de la fe.
En el caso de la Iglesia, sin embargo, debemos preguntarnos: ¿cómo la realidad visible puede ponerse al servicio de la espiritual? Una vez más, podemos comprenderlo mirando a Cristo. Cristo es el modelo, en modelo de la Iglesia que es su cuerpo. Es el modelo de todos los cristianos, de todos nosotros. Mirando a Cristo no se equivoca, no se equivoca.
En el Evangelio de Lucas se cuenta como Jesús, en su regreso a Nazaret --lo hemos escuchado esto- donde había crecido, entró en la sinagoga y leyó, refiriéndose a sí mismo, el paso del profeta Isaías donde está escrito: 'El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor'. He aquí como Cristo se ha servido de su humanidad –-porque era hombre también-- para anunciar y realizar el diseño divino de redención y de salvación, porque era Dios, así debe ser también para la Iglesia. A través de su realidad visible, todo lo que se ve, los sacramentos, el testimonio de todos nosotros cristianos. La Iglesia está llamada cada día a hacerse cercana y todo hombre, comenzando por el pobre, por el que sufre y por quien es marginado, para continuar haciendo sentir sobre todos la mirada compasiva y misericordiosa de Jesús.
Queridos hermanos y hermanas, a menudo como la Iglesia experimentamos nuestra fragilidad y nuestros límites.  Todos lo somos, todos tenemos. Todos somos pecadores, todos ¿eh? Ninguno puede decir ‘yo no soy pecador’. Pero si alguno de nosotros se siente capaz de decir que no es pecador, que levante la mano. Veremos cuántos. No se puede. Todos lo somos. Y esta fragilidad, estos límites, estos pecados nuestros es justo que provoque en nosotros una profunda tristeza, sobre todo cuando damos mal ejemplo y nos damos cuenta de convertirnos en motivo de escándalo. Cuántas veces hemos oído en el barrio: ‘Esa persona de ahí está siempre en la Iglesia pero habla mal de todos’. ¡Pero qué mal ejemplo! Hablar mal del otro, esto no es cristiano, es un mal ejemplo y es un pecado. Y así, nosotros damos un mal ejemplo. Pero si este o esta es cristiano, yo me hago ateo, ¿eh? Porque nuestro testimonio es la que hace entender qué es ser cristiano. Pidamos no ser motivo de escándalo.
Pidamos el don de la fe, para que podamos comprender como, a pesar de nuestra pequeñez y nuestra pobreza, el Señor nos ha hecho realmente instrumento de gracia y signo visible de su amor por toda la humanidad.
Podemos convertirnos en motivo de escándalo, sí. Pero también podemos intentar dar testimonio, ser testigos que con nuestra vida digamos así Jesús quiere que nosotros lo hagamos.

Thursday, October 23, 2014

Jesus Nos Invita a un Amor Integral a Dios y al Projimo


Homilia del Domingo, 26 de Octubre de 2014 (30A)
de P. Roberto Mena, ST

Hoy, los fariseos vuelven a la carga para poner a prueba a Jesús: "¿Cuál es el mayor de todos los mandamientos?". La respuesta de Jesús marcará la diferencia de siglos de historia: "Amarás a Dios sobre todas las cosas y amarás a tu prójimo como a ti mismo". La caridad cristiana ama según Dios. No tendremos duda sobre como hemos de cumplir este mandamiento nuevo; basta ser imitadores de Cristo y convertirnos en modelo de todos los creyentes.

Hermanas y hermanos:

1. El corazón del hombre ha sido creado para amar. El problema comienza cuando tenemos que elegir un amor: ¿A quién amar? ¿Cómo debe ser mi amor? ¿Qué hacer cuando no me satisface la experiencia del amor? Cristo nos ofrece el prototipo del amor verdadero que en cristiano se llama caridad, sin mezcla de egoísmo y con las mejores garantías. El cristiano, cuanto más amor acoge en su corazón, mejor refleja la imagen de Dios que lleva dentro.

2. ¿Qué es primero, Dios o el prójimo? Hay que colocar en la balanza los dos amores y ver cuál pesa más. Nuestra experiencia es que el amor de Dios pasa a través del amor del hombre y viceversa, pues cuando es recto y justo es expresión concreta del amor de Dios. Pero el amor a Dios no entra en competencia con los otros amores. Porque Dios y las demás cosas no se encuentran en el mismo plano.

El amor a Dios es más emotivo. Amar al prójimo cuesta, exige renuncia y generosidad constante: Puede ser el anciano solitario que vive en la casa de enfrente, y que necesita que yo le eche una mano. Puede ser el compañero de trabajo que me ha desacreditado y que, a pesar de todo debo seguir amando y comprendiendo e incluso, perdonando.

3. El amor del Evangelio es una síntesis del amor a Dios y del amor al hombre. No se puede reducir a uno u otro pues sería como partir por la mitad al cristianismo. El auténtico amor a Dios se expresa necesariamente en el servicio real al hombre concreto: Tener corazón compasivo y misericordioso con el forastero, el marginado, la viuda, los huérfanos, los emigrantes. El amor cristiano va mucho más allá de la filantropía.

Los cristianos estamos llamados a vivir en el amor. El que vive en el amor no puede amar a uno y odiar a otro, sino que el amor moldea todas sus relaciones. El amor de Dios es amor de amistad. Un amor que reconcilia al pecador, lo transforma interiormente, lo regenera. Escribió Rubén Darío: "Hemos de acordarnos que somos hermanos / hemos de acordarnos del dulce Pastor / que crucificado, lacerado, exánime / para sus verdugos imploró perdón".

Para que el amor sea auténtico debe concretarse en la práctica de los mandamientos. El corazón humano conoce este camino divino porque fue hecho a imagen y semejanza de Dios. Dios nos da el amor como una gracia, no es un fruto espontáneo del corazón; por eso tenemos que pedirlo insistentemente en la oración.

Padre Roberto Mena ST

Monday, September 29, 2014

El Papa en Sta. Marta: Los ángeles nos defienden contra Satanás .

El Papa en Sta. Marta: Los ángeles nos defienden contra Satanás

El Santo Padre en la homilía de este lunes invita a los fieles a rezar a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael


 

Satanás presenta las cosas como si fueran buenas, pero su intención es destruir al hombre, quizá con motivaciones "humanistas". Los ángeles luchan contra el diablo y nos defienden. Esta ha sido la idea que el santo padre Francisco ha desarrollado esta mañana en la homilía de la misa de Santa Marta, día que se celebra la fiesta que los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.
Este lunes, el Papa ha hablado de la "lucha entre Dios y el demonio". Las lecturas del día nos presentan imágenes muy fuertes: la visión de la gloria de Dios contada por el profeta Daniel con el Hijo del hombre, Jesucristo, delante del Padre; la lucha del arcángel Miguel y sus ángeles contra "el dragón grande, la vieja serpiente, él que es llamado diablo" y "seduce toda la tierra habitada" pero es derrotado, como afirma el Apocalipsis; y el Evangelio en el que Jesús dice a Natanael: "veréis el cielo abierto y los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".
Así, Francisco ha indicado que "esta lucha sucede después de que Satanás intenta destruir la mujer que va a dar a luz al hijo. Satanás siempre busca destruir al hombre: ese hombre que Daniel veía allí, en la gloria, y que Jesús decía a Natanael que habría venido en la gloria. Desde el inicio, la Biblia habla de esto: de esta seducción por destruir de Satanás. Quizá por envidia".
Además, ha recordado que en el salmo 8 leemos "'Tú has hecho al hombre superior a los ángeles’, y esa inteligencia tan grande del ángel no podía llevar sobre sus espaldas esta humillación, que una criatura inferior fuera hecha superior; y trataba de destruirlo”.
Por tanto, Satanás trata de destruir a la humanidad, a todos nosotros. El Pontífice ha explicado que "muchos proyectos, menos los pecados propios, pero muchos, muchos proyectos de deshumanización del hombre, son obra suya, sencillamente porque odia el hombre. Es astuto: lo dice la primera página del Génesis: es astuto. Presenta las cosas como si fueran buenas. Pero su intención es la destrucción".
Y ha añadido que "los ángeles nos defienden. Defienden al hombre y defienden la Hombre-Dios, el Hombre superior, que es Jesucristo perfección de la humanidad. Por esto la Iglesia honra a los ángeles, porque son los que estarán en la gloria de Dios -están en la gloria de Dios- porque defienden el gran misterio escondido por Dios, es decir, que el Verbo se hizo carne".
Por otro lado, el Santo Padre ha querido recordar que "la tarea del pueblo de Dios es custodiar en sí al hombre: al hombre Jesús" porque además "es el hombre quien da la vida a todos los hombres". Sin embargo -ha proseguido-, en sus proyectos de destrucción, Satanás inventa "explicaciones humanísticas que van, propiamente, contra el hombre, contra la humanidad y contra Dios".
Para concluir, Francisco ha subrayado que "la lucha es una realidad cotidiana en la vida cristiana: en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro pueblo, en nuestras iglesias… Si no se lucha, seremos vencidos. Pero el Señor ha dado esta tarea principalmente a los ángeles: luchar y vencer. Y el canto final del Apocalipsis, después de esta lucha, es tan bello: ‘Ahora se ha cumplido la salvación, la fuerza y el Reino de nuestro Dios y el poder de su Cristo, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, aquel que los acusaba ante nuestro Dios día y noche’".
Finalmente, el Santo Padre ha invitado a rezar a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y a "rezar esa oración antigua, pero tan bella, al arcángel Miguel, para que sigua luchando para defender el misterio más grande de la humanidad: que el Verbo se ha hecho Hombre, ha muerto y resucitado. Éste es nuestro tesoro. Que Él siga luchando para custodiarlo".

Friday, September 26, 2014

Papa Francisco: "Cristo se comprende llevando la cruz como el Cireneo".

PAPA FRANCISCO: MISA DE HOY VIERNES, 26 de Septiembre 2014:
"Cristo se comprende llevando la cruz como el Cireneo".
Un cristiano no puede comprender a Cristo Redentor sin la cruz, sin que esté dispuesto a llevarla con Jesús. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.
Un Cristiano es igual a “cireneo”. El hecho de tener fe está en esta identificación: se pertenece a Jesús si se sostiene con Él el peso de la Cruz. De lo contrario se recorre una vía “buena” aparentemente, pero no “verdadera”. En el Evangelio de hoy Cristo pregunta a sus discípulos qué dice la gente acerca de su persona, recibiendo como respuesta las hipótesis más disparatadas.
Ell episodio se enmarca en el contexto del Evangelio en que Jesús custodia de modo especial su verdadera identidad. En varias ocasiones, cuando alguien se acercaba a comunicarla, lo detenía, así como impide también varias veces al demonio que revele su naturaleza de “Hijo de Dios” venido a salvar al mundo. Y esto para que la gente no se equivocara y pensara en el Mesías como en un conductor, venido a echar a los romanos. Sólo en privado, a los Doce, Jesús comienza a hacer la catequesis sobre su verdadera identidad:
El Hijo del hombre, es decir el Mesías, el Ungido, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, ser asesinado y resucitar. Éste es el camino de su liberación. Éste es el camino del Mesías, del Justo: la Pasión, la Cruz. Y a ellos les explica su identidad. Ellos no quieren comprender y en el pasaje de Mateo se ve cómo Pedro rechaza esto: ‘¡No! ¡No! Señor…’. Pero comienza a abrir el misterio de su propia identidad: "Sí, yo soy el Hijo de Dios. Pero éste es mi camino: debo ir por este camino de sufrimiento”.
Es ésta la “pedagogía” que Jesús utiliza para preparar los corazones de los discípulos, los corazones de la gente, para comprender este Misterio de Dios:
Es tanto el amor de Dios, es tan feo el pecado, que Él nos salva así: con esta identidad en la Cruz. No se puede comprender a Jesucristo Redentor sin la Cruz: ¡no se lo puede comprender! Podemos llegar a pensar que es un gran profeta, hace cosas buenas, que es un santo. Pero a Cristo Redentor sin la Cruz no se lo puede comprender. Y los corazones de los discípulos, los corazones de la gente no estaban preparados para entenderlo. No habían entendido las Profecías, no habían entendido que, precisamente era Él, el Cordero para el sacrificio. La gente no estaba preparada.
Sólo el Domingo de Ramos Cristo permite a la muchedumbre que diga más o menos su identidad, con ese “Bendito Aquel que viene en el nombre del Señor”. Y esto porque dijo, “si esta gente no grita, ¡gritarán las piedras!”. En cambio, sólo después de su muerte la identidad de Jesús aparece en plenitud y la primera confesión viene del centurión romano. Y así poco a poco, Jesús nos prepara para entenderlo bien. Nos prepara para que lo acompañemos con nuestras cruces en su camino hacia la redención:
Nos prepara a que seamos cireneos para ayudarlo a llevar la Cruz. Y nuestra vida cristiana sin esto no es cristiana. Es una vida espiritual, buena… ‘Jesús es el gran profeta, también nos ha salvado. Pero Él. Yo no…’. ¡No! ¡Tú con Él! Recorriendo el mismo camino. También nuestra identidad de cristianos debe ser custodiada y no crean que ser cristianos es un mérito, es un camino espiritual de perfección. No es un mérito, es pura gracia.

Thursday, September 25, 2014

"No a los cristianos vanidosos dijo el Papa Francisco

"No a los cristianos vanidosos, son como una bola de jabón", el Papa en Santa Marta



Cuidémonos de la vanidad que nos aleja de la verdad y nos hace parecer como una burbuja de jabón. Lo dijo el Papa Francisco en la misa de la mañana de este jueves en la Casa Santa Marta. El Pontífice, basándose en el pasaje del libro de Eclesiastés en la primera lectura, señaló que, aun cuando lo hacen bien, los cristianos deben evitar la tentación de aparentar, de “hacerse ver".

Si tú, "no tienes algo consistente, también tú pasarás como todas las cosas”. Papa Francisco tomó el ejemplo del libro de Eclesiastés para detenerse sobre la vanidad. Una tentación, señaló, que existe no sólo para los paganos, sino también para los cristianos, para "la gente de fe." Jesús, recordó el Papa, "regañó mucho" a los que se jactaban. Para los doctores de la ley, añadió, decía que no deben "pasearse por las plazas" con "ropa de lujo" como "príncipes". Cuando tu rezas, ponía en guardia el Señor: "Por favor, no te hagas ver, no reces porque te vean”, “ora en secreto, entra en tu cuarto”. Lo mismo, dijo el Papa, se debe hacer cuando ayudas a los pobres: "No toques trompeta, hazlo a escondidas”. “El Padre lo ve, es suficiente".
«Pero el vanidoso: ‘pero mira, yo doy este cheque para las obras de la Iglesia’ y hace ver el cheque; luego estafa por otra parte a la Iglesia. Es lo que hace el vanidoso: vive para aparentar. ‘Cuando ayunes – les dice el Señor a éstos – por favor no te hagas el melancólico, el triste, para que todos se den cuenta. Haz penitencia con alegría, para que nadie se dé cuenta. Y la vanidad es así: es para aparentar, vivir para hacerse ver.»
"Los cristianos que viven así - continuó – para aparentar, por la vanidad, parecen pavos, se pavonean”. Se dice “yo soy cristiano, yo soy familiar de aquel cura, de aquella monja, de ese obispo, mi familia es una familia cristiana”. "Se jactan". Pero - pregunta el Papa – ¿tu vida con el Señor? ¿Cómo rezas? Tu vida con las obras de misericordia, ¿cómo va? ¿Visitas a los enfermos? “La verdad”. Es por esto que Jesús añadió, “nos dice que debemos construir nuestra casa, es decir, nuestra vida cristiana sobre la roca, en la verdad." En cambio, fue su advertencia, "los vanidosos construyen la casa sobre la arena y la casa ​​cae, la vida cristiana se cae, resbala, porque no es capaz de resistir a las tentaciones":
"Cuántos cristianos viven para aparentar. Su vida parece como una burbuja de jabón. ¡Es hermosa la burbuja de jabón! ¡Con todos los colores que tiene! Pero dura un segundo y luego ¿qué? También cuando nos fijamos en algunos monumentos fúnebres, pensamos que es vanidad, porque la verdad es volver a la tierra desnuda, como decía el Siervo de Dios Pablo VI. Nos espera la tierra desnuda, ésta es nuestra verdad final. Mientras tanto ¿me enorgullezco o hago algo? ¿Hago el bien? ¿Busco a Dios? ¿Rezo? Las cosas que tienen consistencia. Y la vanidad es una mentirosa, es imaginativa, se engaña a sí misma, engaña a los vanidosos, porque primero finge que es algo, pero luego con el tiempo llega a creerse lo que en su opinión era. Se la cree, ¡pobrecito!
Y 'esto, subrayó, es lo que le pasaba al tetrarca Herodes, que, como leemos en el Evangelio de hoy, se preguntaba con insistencia sobre la identidad de Jesús "La vanidad, -dijo el Papa - siembra un mal malestar, quita la paz. Es como aquellas personas que se maquillan mucho y luego temen que la lluvia les quite todo”. "No nos da paz la vanidad -señaló- sólo la verdad nos da la paz". Por lo tanto, Francesco ha reiterado que la única roca sobre la que construimos nuestra vida es Jesús. "Y pensamos” - dijo – “en esta propuesta del diablo, del demonio, que también tentó a Jesús en el desierto, la vanidad", y dijo: "Ven conmigo , subamos al templo, hagamos el espectáculo; te tiras abajo y todos creemos en ti ". El diablo había presentado a Jesús "la vanidad en una bandeja." La vanidad, dijo el Papa, "es una enfermedad espiritual muy grave":

"Los Padres egipcios del desierto decían que la vanidad es una tentación contra la que hay que luchar toda la vida, porque siempre vuelve a sacarnos la verdad. Y para entender esto decían es como la cebolla. La agarras y la empiezas a pelar. Y pelas la vanidad hoy, un poco de vanidad mañana y toda la vida pelando la vanidad para vencerla. Y al final eres feliz: me quité la vanidad, pelé la cebolla, pero el olor se queda en tu mano. Pidamos al Señor la gracia de no ser vanidosos, de ser verdaderos, con la verdad de la realidad y del Evangelio.
(CdM, MZ- RV)

Wednesday, September 24, 2014

Saludemos hoy a Albania, pueblo valiente y trabajador dijo Papa Francisco






Saludemos hoy a Albania, pueblo valiente y trabajador que en paz busca la unidad, el Papa en la catequesis





Como un pueblo durante tanto tiempo oprimido por un régimen inhumano, pero donde hoy se puede constatar un renacimiento de la Iglesia, y también la posibilidad concreta de una convivencia pacífica y fructuosa entre personas y comunidades de diferentes religiones, definió el Obispo de Roma al “país de las águilas”, en la Catequesis del miércoles 24 de setiembre en la plaza del Santuario de San Pedro en Roma.
Francisco agradeció a Dios por haberle permitido mostrar, también físicamente su cercanía y la de la Iglesia a este país y explicó que esta convivencia pacífica se basa en un diálogo auténtico en busca de lo que acomuna a las diversas formas religiosas: el camino de la vida, rechazando el relativismo, y la voluntad de hacer bien al prójimo, sin renegar de la respectiva identidad.

Y relató que en Albania recordaron conmovidos a tantas víctimas de la persecución y a los mártires. Ellos no son los vencidos – dijo –, sino los vencedores, en un régimen que prohibía la fe y quiso exterminar a Dios de todos los ámbitos de la vida. En su testimonio heroico brilla la omnipotencia de Dios, que siempre consuela a su pueblo y abre nuevas vías de esperanza.

El Vicario de Cristo afirmó que los perseguidos y los mártires de Albania nos recuerdan hoy que nuestra fuerza reside principalmente en el amor de Cristo, que nos sostiene en la dificultad y nos inspira la bondad y el perdón, mostrando así la misericordia de Dios.

Jesuita Guillermo Ortiz de RADIO VATICANA.


Texto completo de la catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera hablar del Viaje Apostólico que he realizado a Albania el domingo pasado. Lo hago, sobre todo, como acto de agradecimiento a Dios, que me ha concedido el poder realizar esta visita para demostrar, incluso físicamente y en modo tangible, mi cercanía y la de toda la Iglesia a este pueblo. Deseo por tanto renovar mi fraterno reconocimiento al Episcopado albanés, a los sacerdotes y a los religiosos y religiosas que obran con tanto empeño. Mi agradecido pensamiento se dirige también a las Autoridades que me han acogido con tanta cortesía, como también a cuantos han cooperado para la realización de la visita.

Esta visita nació del deseo de ir a un país que luego de haber estado por largo tiempo oprimido por un régimen ateo y deshumano, está viviendo una experiencia de pacífica convivencia entre sus diversas componentes religiosas. Me parecía importante alentarlo en este camino, para que lo continúe con tenacidad y profundice todas las consecuencias a favor del bien común. Por esto, al centro del viaje estuvo un encuentro interreligioso donde he podido constatar, con viva satisfacción, que la pacífica y fructuosa convivencia entre personas y comunidades pertenecientes a religiones diversas es no sólo de esperar, sino concretamente posible y practicable. ¡Ellos la practican! Se trata de una diálogo auténtico y fructífero que rechaza el relativismo y tiene en cuenta la identidad de cada uno. Lo que acomuna a las varias expresiones religiosas, en efecto, es el camino de la vida, la buena voluntad de hacer el bien al prójimo, no renegando o disminuyendo las respectivas identidades.

El encuentro con los sacerdotes, las personas consagradas, los seminaristas y los movimientos laicales ha sido la ocasión para hacer grata memoria, con acentos de particular conmoción, de los numerosos mártires de la fe. Gracias a la presencia de algunos ancianos, que han vivido sobre su propia carne las terribles persecuciones, ha resonado la fe de tantos heroicos testigos del pasado, los cuales han seguido a Cristo hasta las extremas consecuencias. Es precisamente de la unión íntima con Jesús, de la relación de amor con Él que ha brotado para estos mártires – como para todo mártir – la fuerza para afrontar los acontecimientos dolorosos que los han conducido al martirio. También hoy, como ayer, la fuerza de la Iglesia no es dada tanto por las capacidades organizativas o por las estructuras, que son también necesarias. ¡Pero su fuerza la Iglesia no la encuentra allí! ¡Nuestra fuerza es el amor de Cristo! Una fuerza que nos sostiene en los momentos de dificultad y que inspira la actual acción apostólica, para ofrecer a todos bondad y perdón, dando testimonio así de la misericordia de Dios.

Recorriendo la avenida principal de Tirana que desde el aeropuerto lleva a la gran plaza central, pude ver los retratos de los cuarenta sacerdotes asesinados durante la dictadura comunista y para quienes se ha iniciado la causa de beatificación. Estos se suman a los cientos de cristianos y musulmanes asesinados, torturados, encarcelados y deportados sólo porque creían en Dios. Fueron años oscuros, durante los cuales fue arrasada la libertad religiosa y estaba prohibido creer en Dios, miles de iglesias y mezquitas fueron destruidas, convertidas en almacenes y salas de cine que propagaban la ideología marxista, los libros religiosos fueron quemados y a los padres se les prohibió poner a sus hijos los nombres religiosos de los antepasados.

El recuerdo de estos eventos dramáticos es esencial para el futuro de un pueblo. La memoria de los mártires que han resistido en la fe es garantía para el destino de Albania; porque su sangre no fue derramada en vano, sino que es una semilla que traerá frutos de paz y de colaboración fraterna. Hoy, de hecho, Albania es un ejemplo no sólo de renacimiento de la Iglesia, sino también de la convivencia pacífica entre las religiones. Por lo tanto, los mártires no son los vencidos, sino los vencedores: en su heroico testimonio brilla la omnipotencia de Dios, que siempre consuela a su pueblo, abriendo nuevos caminos y horizontes de esperanza.

Este mensaje de esperanza, fundado sobre la fe en Cristo y en la memoria del pasado, lo he confiado a toda la población albanesa que he visto entusiasta y alegre en los lugares de los encuentros y celebraciones, así como en las calles de Tirana. He animado a todos a sacar energías siempre nuevas del Señor resucitado, para poder ser levadura evangélica en la sociedad y comprometerse, como ya sucede, en actividades caritativas y educativas.

Una vez más doy las gracias al Señor porque, con este viaje, me ha hecho encontrar a un pueblo valiente y fuerte, que no se dejó doblar por el dolor. A los hermanos y hermanas de Albania renuevo la invitación a la valentía del bien, para construir el presente y el futuro de su país y de Europa. Encomiendo los frutos de mi visita a la Virgen del Buen Consejo, que se venera en el Santuario de Scutari, para que Ella continúe a guiar el camino de este pueblo-mártir. La dura experiencia del pasado lo arraigue siempre más en la apertura hacia los hermanos, especialmente los más débiles, y lo haga protagonista de aquel dinamismo de la caridad, tan necesario en el contexto socio-cultural de hoy. Quisiera que todos nosotros saludemos hoy a este pueblo valiente y trabajador que, en paz, busca la unidad.

Traducción del italiano: María Cecilia Mutual, Griselda Mutual - Radio Vaticana


Texto completo del resumen de la catequesis del Papa en nuestro idioma:
RealAudioMP3 Queridos hermanos y hermanas:

Hoy quisiera hablar de mi reciente Viaje Apostólico a Albania. Doy gracias a Dios por haberme permitido mostrar la cercanía de la Iglesia a este pueblo. Un pueblo durante tanto tiempo oprimido por un régimen inhumano, pero donde hoy se puede constatar un renacimiento de la Iglesia, y también la posibilidad concreta de una convivencia pacífica y fructuosa entre personas y comunidades de diferentes religiones. Ésta se basa en un diálogo auténtico en busca de lo que acomuna a las diversas formas religiosas: el camino de la vida, rechazando el relativismo, y la voluntad de hacer bien al prójimo, sin renegar de la respectiva identidad.

Hemos recordado conmovidos a tantas víctimas de la persecución y a los mártires. Ellos no son los vencidos, sino los vencedores, en un régimen que prohibía la fe y quiso exterminar a Dios de todos los ámbitos de la vida. En su testimonio heroico brilla la omnipotencia de Dios, que siempre consuela a su pueblo y abre nuevas vías de esperanza. Y nos recuerdan hoy que nuestra fuerza reside principalmente en el amor de Cristo, que nos sostiene en la dificultad y nos inspira la bondad y el perdón, mostrando así la misericordia de Dios.

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, particularmente a los venidos de España, Puerto Rico, México, Ecuador, El Salvador, Costa Rica, Uruguay, Argentina y otros países latinoamericanos. 

Que la Virgen del Buen Consejo, patrona de este pueblo-mártir, le ayude a abrirse a los hermanos, en especial a los más débiles, y a construir el presente y el futuro del País y de Europa. Muchas gracias.

Tuesday, September 23, 2014

Papa Francisco:Escuchar a Jesús con los oídos y con el corazón

Sta. Marta: la vida cristiana es escuchar la Palabra y ponerla en práctica

El Santo Padre en la homilía de este martes, invita a escuchar a Jesús con los oídos y con el corazón


El santo padre Francisco ha recordado en la homilía de este martes en la misa matutina en Santa Marta que la vida cristiana es "sencilla". Consiste en escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica, no limitándose a "leer" el Evangelio, sino preguntarse de qué forma sus palabras hablan a nuestra vida.
Las palabras que Jesús decía sonaban nuevas, como nueva aparecía la autoridad que llevba. Palabras que tocaban el corazón y en los que percibían "la fuerza de la salvación" que anunciaban. Por esto, ha precisado el Papa, la gente seguía a Jesús, "por conveniencia", sin demasiada pureza en el corazón, quizá por el "querer ser más buenos". A propósito, el Pontífice ha señalado que en dos mil años el escenario no ha cambiado mucho. También hoy muchos "escuchan a Jesús como esos nueve leprosos del Evangelio que, felices con su sanación, se olvidan que de Jesús les había devuelto la salud".
Y el Papa lo explica así: "pero Jesús continuaba hablando a la gente y amaba  a la gente y amaba a la multitud, hasta que punto que dice 'estos que me siguen, esta gran multitud, son mi madre y mis hermanos'. Y  explica: 'aquellos que escuchan la Palabra de Dios, la ponen en práctica'. Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más. Sencillo, sencillo. Quizá nosotros la hemos hecho un poco difícil, con muchas explicaciones que nadie entiende, pero la vida es así: escuchar la Palabra de Dios y practicarla".
Tal y como explica en pasaje del Evangelio de Lucas, es así como Jesús replica a quien le decía que sus parientes le estaba buscando. El Papa ha recordado las palabras de Jesús: "Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica". Por eso, Francisco ha indicado que para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús, basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas no son leídas, son escuchadas. "Escuchar la Palabra de Dios es leer eso y decir: '¿pero a mí esto qué me dice, a mi corazón? ¿ Qué me está diciendo a mí, con esta palabra?" Y así, ha observado el Pontífice, nuestra vida cambia.
"Cada vez que hacemos esto --abrimos el Evangelio y leemos un pasaje y nos preguntamos: '¿Con esto Dios me habla, me dice algo? Y si me dice algo, ¿qué me dice?-- esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón. Abrir el corazón a la Palabra de Dios. Los enemigos de Jesús escuchaban la Palabra de Jesús, pero estaban cerca de él para encontrar un error, para hacerle resbalar, y que perdiera autoridad. Pero nunca se preguntaban: '¿qué me dice Dios en esta Palabra?' Y Dios no habla solo a todos: sí, habla para todos, pero habla a cada uno de nosotros. El Evangelio se ha escrito para cada uno de nosotros".
 Por otro lado, el papa Francisco ha recordado que poner en práctica lo que se escucha "no es fácil", porque "es más fácil vivir tranquilamente sin preocuparse de las exigencias de la Palabra de Dios". De este modo, ha afirmado que algunas pistas concretas para hacerlo son los mandamientos y las bienaventuranzas. Contando siempre con la ayuda de Jesús, también cuando nuestro corazón escucha pero finge no entender, ha precisado. Asimismo, ha indicado que Él "es misericordioso y perdona a todos", "espera a todos, porque es paciente".
Para finalizar, el Obispo de Roma ha indicado que "Jesús recibe a todos, también a aquellos que van a escuchar la palabra de Dios y después lo traicionan. Pensemos en Judas. 'Amigo', le dice, en ese momento en el que lo traiciona. El Señor siempre sembra su palabra, solamente pide un corazón abierto para escucharla y buena voluntad para ponerla en práctica". Y así concluye Francisco con una oración: "Guíame Señor sobre el sentimiento de tus mandamientos, es decir, sobre el sentimiento de tu Palabra, para que aprenda con tu guía y la ponga en práctica".

sobre el sinodo de la familia en octubre









ANDREAS SOLARO / AFP
Nos encontramos a escasos días del Sínodo extraordinario de los obispos, en el cual abordarán los problemas de la familia en el mundo actual. Aunque cueste trabajo creerlo, el planeta es más grande que Occidente donde, por cierto, la prensa ha generado expectativas fuera de lugar.

El objetivo del Sínodo, como bien explicó el Cardenal Parolín, no es cambiar la doctrina de la Iglesia pues ésta depende del Evangelio, sino abordar los problemas de la familia y del matrimonio, para definir una estrategia pastoral que vaya desde lo local, hasta lo global. El reto es fenomenal. Personalmente me llena de gozo saber que, en el mundo de los relativismos y las frivolidades, hay una institución que se toma en serio un hecho que habrá de acompañarnos toda la vida: la familia, la que sea, como nos haya tocado.

Las falsas expectativas obedecen, más allá de la mala leche que pueda existir, a la falta de conocimiento sobre el modo en que se desarrolla un debate en clave católica, de manera especial cuando entran en juego grandes temas como la familia. Nada más falso que la idea de la soberana intransigencia dentro de la Iglesia, aunque la tentación siempre existe por lo que es necesario combatirla sin cuartel. Nunca falta quien confunda la autoridad con la inmovilidad. Para entender cómo se desarrolla un debate dentro de las coordenadas católicas es necesario atender, en principio, a cinco elementos.

1.-Domina la máxima de San Agustín: en lo esencial unidad, en lo dudoso libertad y en todo caridad. Lo esencial es poco y sólido pues depende de la doctrina emanada del Evangelio y la tradición. Así, porque el suelo es firme, los debates suelen ser intensos. Sin embargo, cuando se respeta lo esencial impera la caridad que no debe confundirse con sonrisitas edulcoradas y decentes intercambios de saludos. En un debate serio, como el que ahora presenciamos previo al Sínodo, la caridad se afirma con apertura y diálogo, es decir, buscando la verdad aunque falten las sonrisitas. En cambio, cuando lo esencial no se respeta, la libertad se torna en diatriba y la caridad se ausenta. Entonces, la catolicidad se pierde. Hasta el momento no hemos observado a nadie en esta situación y estoy seguro que no lo encontraremos.

El debate entre los cardenales Kasper y Müller resulta apasionado a momentos, pero sigue la lógica de San Agustín. Ninguno cuestiona la sacramentalidad del matrimonio, que es lo esencial, por lo que argumentan con gran libertad sobre la atención pastoral a los divorciados vueltos a casar. Otros cardenales se han sumado al discusión, lo que es lógico además de muy saludable. Que nadie se alarme, al final la caridad ganará la partida. Lo veremos.

2.- El debate mantiene un orden específico acorde al diálogo fe y razón. Se observa un problema, se plantea una hipótesis, se buscan los argumentos a favor y en contra echando mano de muy distintos saberes teológicos, científicos, sociológicos, históricos, etc., para tomar decisiones firmes e informadas. Lo normal en estos casos es la participación de diversos actores eclesiásticos en diferentes momentos -sean laicos, religiosos, presbíteros, obispos, teólogos-, a través de consultas, como asesores, etc. Se tiene la profunda convicción de que la realidad es el mapa de nuestra existencia; la razón, el medio que nos ayuda a comprenderle y; la fe, la brújula que orienta el camino.

Al parecer, en el caso arriba comentado, con el permiso del Papa, Kasper y Müller llevan distintas partes y, seguro, están muy convencidos de lo que dicen. El mismo Papa se encargó de plantear la hipótesis a debate sobre la conveniencia de, en ciertos casos, después de periodos penitenciales, aceptar a la comunión sacramental a los divorciados vueltos a casar. Lo cierto es que el método se va cumpliendo y material para discutir en este sensible punto abunda, como en otros más. Las decisiones pastorales, estemos seguros, no se tomarán a la ligera.




3.-Se promueve el diálogo entre justicia y misericordia. Si sólo la primera, nos acercamos al rigorismo que traiciona la justicia; si sólo la segunda, se confunde con el laxismo que es lo opuesto a la misericordia. Cuando el debate se realiza dentro de las coordenadas fe-razón y justicia-misericordia, entramos al terreno de la caridad lo que, por otro lado, confirma el viejo principio de la cultura católica: et-et, sumar en la caridad.  El lector podrá dibujar un plano cartesiano en cuyo centro se encuentre, precisamente, la caridad. Será de gran ayuda para entender dónde se ubican las distintas posiciones con sus matices y, también, cómo ninguna de ellas abandona el terreno del Evangelio y la tradición.

4.- Las diversas escuelas teológicas ocupan un lugar muy importante en el debate. Hoy, es necesario tomarlo en cuenta, desde el Cardenal Newman se busca centrar la reflexión en la dignidad de la persona frente a los excesos colectivistas, individualistas y utilitarios de nuestro tiempo. Este personalismo filosófico y teológico ha estado muy presente en el magisterio de los últimos papas, incluido Francisco. El principio es sencillo. Cristo nos muestra la plenitud de nuestra humanidad porque nos abre el camino hacia Dios. El diálogo entre fe y razón, entre nuestra frágil humanidad y Jesús, entre la justicia y la misericordia se orienta hacia la dignificación de cada persona y de todas las personas con el fin de hacerse realidad en la particularidad de cada cultura. Francamente, en el momento actual del debate y habiendo revisado las diversas posiciones, observo en los participantes, sin excepción, la misma intención y vocación por la persona.


5.-El debate se somete en todo momento a una prueba de autenticidad: la fe en la razón debe coincidir con las razones de la fe. Sólo entonces estamos ante una genuina discusión dentro de las coordenadas católicas.

El proceso en su conjunto conduce a tomar decisiones firmes en el terreno pastoral, aunque resulten impopulares o políticamente incorrectas. Su implantación y desarrollo podrá tomar generaciones, pero se llevará adelante. En el momento culminante de la toma de decisiones, no debemos olvidarlo, el Papa estará sólo frente a Dios.

 La denuncia profética de Paulo VI contra la mentalidad antinatalista de nuestra época y de la injusticia sistémica contra los pobres del mundo, así como su defensa no menos profética del Concilio, del ecumenismo y la libertad religiosa son buenos ejemplos de lo que aquí exponemos. Su valentía, tan atacada dentro y fuera de la Iglesia por motivos en ocasiones disímbolos, permitió a los católicos avanzar en medio de dificultades. Hoy, la promoción de la vida y del diálogo ecuménico e interreligioso, la defensa de la libertad religiosa, la afirmación de la Doctrina Social de la Iglesia y el mismo Concilio son realidades cotidianas para los católicos del común; pero suelen olvidarse las grandes polémicas que desataron en su momento. Incluso, hubo quienes abandonaron la catolicidad por sus extremismos asegurando ser, cosa curiosa, los auténticos católicos.

La sinodalidad en la conducción de la Iglesia tan amada por Paulo VI, como ahora por Francisco, confirma la responsabilidad personal de cada obispo y del mismo Papa en la toma de decisiones. Poca sorpresa, Ratzinger lo explicó con maestría: la Iglesia camina por el delicado equilibrio entre la colegialidad y la responsabilidad personal, los laicos incluidos obviamente. Una vez más, el viejo principio: et-et, sumar en la caridad.

Porque hay orden y claridad en los debates eclesiásticos puede existir la libertad. Pensar que la Iglesia pudiera alcanzar un estado de quietud argumentativa es llamarse a engaño. Esto nunca ha sucedido, ni siquiera en los tiempos apostólicos, lo que constituye una de las más grandes riquezas de la catolicidad. De hecho, uno de sus más importante motores a lo largo de la historia y razón por la cual resulta tan apasionante estudiarla. Estoy seguro que el Sínodo sobre la familia, en sus dos capítulos, no será la excepción. Sus decisiones marcarán el rumbo de la Iglesia en la presente y futuras generaciones. Sólo una recomendación: ¡abróchense los cinturones de seguridad porque esto se pondrá muy emocionante!