Oración para rechazar el ocultismo ( Y afinidad con la Nueva Era)
Hermanos y hermanas: Paz y Bien a todos en nuestro Señor Jesucristo.
Encontré la siguiente oración en un sitio católico y me parece que será útil a todos aquellos que busquen quebrar sus lazos con el ocultismo. Espero les sirva de provecho.
Padre celestial, en el nombre de tu único Hijo, Jesucristo, denuncio y rechazo a Satanás y todas sus obras, rechazo todo tipo de brujería, adivinación, práctica de hechicería, comunicación con los muertos (mediums), tabla ouija, astrología, Reiki, hipnosis, escritura por indicación de espíritus, horóscopos, numerología, lectura del futuro, lectura de la palma de la mano, levitación y cualquier otra cosa asociada con el ocultismo o Satanás.
Los acuso y rechazo públicamente en el nombre del Señor Jesucristo quien se hizo hombre y por el poder de su cruz, de su sangre y de su resurrección rompo todo control que hayan tenido sobre mí.
Confieso todos estos pecados ante ti y te pido que me limpies y me perdones.
Te ruego Señor Jesús que entres en mi corazón y crees en mí la clase de persona que tú deseas que sea.
Te pido que envíes los dones de tu Espíritu Santo para ser bautizado, así como bautizaste a tus discípulos el día de Pentecostés.
Te doy gracias, Padre celestial, por fortalecer mi ser interior con el poder de tu Espíritu Santo para que Cristo pueda habitar en mi corazón. Mediante la fe, arraigada y cimentada en el amor, pido ser plenamente capaz de comprender con todos los santos, la anchura, la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, el cual excede todo conocimiento. Amén
P. Roberto Mena S.T. es un Siervo Misionero de la Santisima Trinidad, originario de Guatemala, Centroamérica. Es el Director Hispano de Comunicaciones de los Siervos Misioneros en Silver Spring, Maryland. Ayuda los fines de semana como Pastor Asistente en la Parroquia San Bernardo de Riverdale Park, Maryland. Tiene programas radiales en www.esneradio.com y ewtn radio www.ewtn.com
Friday, July 26, 2013
Thursday, July 25, 2013
La fe en Cristo no es broma dijo el Papa Francisco
Esta es la transcripción del discurso que improvisó el Papa Francisco este mediodía en la Catedral de San Sebastián, con decenas de miles de argentinos que llegaron a Río de Janeiro:
"Gracias, gracias, por estar hoy aquí, por haber venido. Gracias a los que están adentro y muchas gracias a los que están afuera, a los 30 mil me dicen que hay afuera. Desde acá los saludo, están bajo la lluvia.
Gracias por el gesto de acercarse, gracias por haber venido a la Jornada de la Juventud, yo le sugerí al doctor Gasbarri que es el que maneja, que organiza el viaje, si hubiera un lugarcito para encontrarme con ustedes. Y en medio día tenía arreglado todo, así que también quiero agradecer públicamente también al doctor Gasbparri, esto que ha logrado hoy.
Quisiera decir una cosa. ¿Qué es lo que espero como consecuencia de la Jornada de la Juventud? Espero lío. Que acá dentro va a haber lío va a haber, que acá en Río va a haber lío va a haber, pero quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos, las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir, sino salen se convierten en una ONG ¡y la Iglesia no puede ser una ONG!
Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno después le arma lío a ustedes, pero es el consejo. Gracias por lo que puedan hacer.
Miren, yo pienso que en este momento esta civilización mundial se pasó de 'rosca', se pasó de 'rosca', porque es tal el culto que ha hecho al dios dinero que estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los dos polos de la vida que son las promesas de los pueblos.
Exclusión de los ancianos, por supuesto, porque uno podría pensar que podría haber una especie de eutanasia escondida es decir, no se cuida a los ancianos pero también está una eutanasia cultural. No se los deja hablar, no se los deja actuar. Exclusión de los jóvenes, el porcentaje que hay de jóvenes sin trabajo y sin empleo es muy alto y es una generación que no tiene la experiencia de la dignidad ganada por el trabajo, o sea esta civilización nos ha llevado a excluir dos puntas que son el futuro nuestro.
Entonces los jóvenes tiene que salir, tienen que hacerse valer, los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores, a luchar por esos valores, y los viejos abran la boca, los ancianos abran la boca y enséñennos, transmítannos la sabiduría de los pueblos.
En el pueblo argentino, yo se los pido de corazón a los ancianos, no claudiquen de ser la reserva cultural de nuestro pueblo que transmite la justicia, que transmite la historia, que trasmite los valores , que transmite la memoria de pueblo. Y ustedes, por favor, no se metan contra los viejos, déjenlos hablar, escúchenlos y lleven adelante. Pero sepan, sepan que en este momento ustedes los jóvenes y los ancianos están condenados al mismo destino: exclusión. No se dejen excluir, ¿está claro? Por eso creo que tienen que trabajar.
Y la fe en Jesucristo no es broma, es algo muy serio. Es un escándalo que Dios haya venido a hacerse uno de nosotros, es un escándalo, y que haya muerto en la cruz , es un escándalo, el escándalo de la cruz. La cruz sigue siendo escándalo pero es el único camino seguro, el de la cruz, el de Jesús, la encarnación de Jesús.
Por favor, ¡no licúen la fe en Jesucristo!, hay licuado de naranja, hay licuado de manzana, hay licuado de banana pero, por favor, ¡no tomen licuado de fe!
¡La fe es entera, no se licúa, es la fe en Jesús!, es la fe en el hijo de Dios hecho hombre que me amó y murió por mí.
Entonces hagan lío, cuiden los extremos del pueblo que son los ancianos y los jóvenes, no se dejen excluir y que no excluyan a los ancianos, segundo, y no licúen la fe en Jesucristo.
Las bienaventuranzas. ¿Qué tenemos que hacer padre?, Mira lee las bienaventuranzas que te van a venir bien y si querés saber qué cosa práctica tienes que hacer, lee Mateo 25 que es el protocolo con el cual nos van juzgar. Con esas dos cosas tienen el programa de acción: las bienaventuranzas y Mateo 25 no necesitan leer otra cosa, se los pido de corazón.
Bueno, les agradezco ya esta cercanía. Me da pena que estén enjaulados. Pero les digo una cosa, yo por momentos siento qué feo que es estar enjaulado, se los confieso de corazón.
Los comprendo y me hubiera gustado estar más cerca de ustedes pero comprendo que por razón de orden no se puede. Gracias por acercarse, gracias por rezar por mí. Se los pido de corazón, necesito, necesito de la oración de ustedes, necesito mucho. Gracias por eso.
Les voy a dar la bendición y después vamos a bendecir la imagen de la Virgen que va a recorrer toda la república y la cruz de San Francisco que van a recorrer 'misioneramente.
Pero no se olviden: hagan lío, cuiden los dos extremos de la vida, los dos extremos de la historia de los pueblos que son los ancianos y los jóvenes, y no licúen la fe".
Para tener en cuenta:
El doctor Alberto Gasbarri es un laico que desde el año 2005 se encarga de organizar los viajes papales.
Al decir que quiere "lío", el Papa se refiere a que quiere que los jóvenes se muevan, se levanten, no se queden quietos y hagan ruido.
homilia del Papa Francisco en la favela de Brasil
Queridos hermanos y hermanas
Es bello estar aquí con ustedes. Ya desde el principio, al programar la visita a Brasil, mi deseo era poder visitar todos los barrios de esta nación. Habría querido llamar a cada puerta, decir «buenos días», pedir un vaso de agua fresca, tomar un «cafezinho», hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos... Pero Brasil, ¡es tan grande! Y no se puede llamar a todas las puertas. Así que elegí venir aquí, a visitar vuestra Comunidad, que hoy representa a todos los barrios de Brasil. ¡Qué hermoso es ser recibidos con amor, con generosidad, con alegría! Basta ver cómo habéis decorado las calles de la Comunidad; también esto es un signo de afecto, nace del corazón, del corazón de los brasileños, que está de fiesta. Muchas gracias a todos por la calurosa bienvenida. Agradezco a Mons. Orani Tempesta y a los esposos Rangler y Joana sus cálidas palabras.
1. Desde el primer momento en que he tocado el suelo brasileño, y también aquí, entre vosotros, me siento acogido. Y es importante saber acoger; es todavía más bello que cualquier adorno. Digo esto porque, cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella —algo de comer, un lugar en nuestra casa, nuestro tiempo— no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos. Ya sé que, cuando alguien que necesita comer llama a su puerta, siempre encuentran ustedes un modo de compartir la comida; como dice el proverbio, siempre se puede «añadir más agua a los frijoles». Y lo hacen con amor, mostrando que la verdadera riqueza no está en las cosas, sino en el corazón.
Y el pueblo brasileño, especialmente las personas más sencillas, pueden dar al mundo una valiosa lección de solidaridad, una palabra a menudo olvidada u omitida, porque es incomoda.
Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano.
Deseo alentar los esfuerzos que la sociedad brasileña está haciendo para integrar todas las partes de su cuerpo, incluidas las que más sufren o están necesitadas, a través de la lucha contra el hambre y la miseria. Ningún esfuerzo de «pacificación» será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma. Una sociedad así, simplemente se empobrece a sí misma; más aún, pierde algo que es esencial para ella. Recordémoslo siempre: sólo cuando se es capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se multiplica. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza.
2. También quisiera decir que la Iglesia, «abogada de la justicia y defensora de los pobres ante intolerables desigualdades sociales y económicas, que claman al cielo» (Documento de Aparecida, 395), desea ofrecer su colaboración a toda iniciativa que pueda significar un verdadero desarrollo de cada hombre y de todo el hombre. Queridos amigos, ciertamente es necesario dar pan a quien tiene hambre; es un acto de justicia. Pero hay también un hambre más profunda, el hambre de una felicidad que sólo Dios puede saciar. No hay una verdadera promoción del bien común, ni un verdadero desarrollo del hombre, cuando se ignoran los pilares fundamentales que sostienen una nación, sus bienes inmateriales: la vida, que es un don de Dios, un valor que siempre se ha de tutelar y promover; la familia, fundamento de la convivencia y remedio contra la desintegración social; la educación integral, que no se reduce a una simple transmisión de información con el objetivo de producir ganancias; la salud, que debe buscar el bienestar integral de la persona, incluyendo la dimensión espiritual, esencial para el equilibrio humano y una sana convivencia; la seguridad, en la convicción de que la violencia sólo se puede vencer partiendo del cambio del corazón humano.
3. Quisiera decir una última cosa. Aquí, como en todo Brasil, hay muchos jóvenes. Queridos jóvenes, ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo.
La Iglesia los acompaña ofreciéndoles el don precioso de la fe, de Jesucristo, que ha «venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10).
Hoy digo a todos ustedes, y en particular a los habitantes de esta Comunidad de Varginha: No están solos, la Iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes. Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías, las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los momentos de dolor y sufrimiento. Todo lo encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, la Madre de todos los pobres del Brasil, y con gran afecto les imparto mi Bendición.
Es bello estar aquí con ustedes. Ya desde el principio, al programar la visita a Brasil, mi deseo era poder visitar todos los barrios de esta nación. Habría querido llamar a cada puerta, decir «buenos días», pedir un vaso de agua fresca, tomar un «cafezinho», hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos... Pero Brasil, ¡es tan grande! Y no se puede llamar a todas las puertas. Así que elegí venir aquí, a visitar vuestra Comunidad, que hoy representa a todos los barrios de Brasil. ¡Qué hermoso es ser recibidos con amor, con generosidad, con alegría! Basta ver cómo habéis decorado las calles de la Comunidad; también esto es un signo de afecto, nace del corazón, del corazón de los brasileños, que está de fiesta. Muchas gracias a todos por la calurosa bienvenida. Agradezco a Mons. Orani Tempesta y a los esposos Rangler y Joana sus cálidas palabras.
1. Desde el primer momento en que he tocado el suelo brasileño, y también aquí, entre vosotros, me siento acogido. Y es importante saber acoger; es todavía más bello que cualquier adorno. Digo esto porque, cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella —algo de comer, un lugar en nuestra casa, nuestro tiempo— no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos. Ya sé que, cuando alguien que necesita comer llama a su puerta, siempre encuentran ustedes un modo de compartir la comida; como dice el proverbio, siempre se puede «añadir más agua a los frijoles». Y lo hacen con amor, mostrando que la verdadera riqueza no está en las cosas, sino en el corazón.
Y el pueblo brasileño, especialmente las personas más sencillas, pueden dar al mundo una valiosa lección de solidaridad, una palabra a menudo olvidada u omitida, porque es incomoda.
Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano.
Deseo alentar los esfuerzos que la sociedad brasileña está haciendo para integrar todas las partes de su cuerpo, incluidas las que más sufren o están necesitadas, a través de la lucha contra el hambre y la miseria. Ningún esfuerzo de «pacificación» será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma. Una sociedad así, simplemente se empobrece a sí misma; más aún, pierde algo que es esencial para ella. Recordémoslo siempre: sólo cuando se es capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se multiplica. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza.
2. También quisiera decir que la Iglesia, «abogada de la justicia y defensora de los pobres ante intolerables desigualdades sociales y económicas, que claman al cielo» (Documento de Aparecida, 395), desea ofrecer su colaboración a toda iniciativa que pueda significar un verdadero desarrollo de cada hombre y de todo el hombre. Queridos amigos, ciertamente es necesario dar pan a quien tiene hambre; es un acto de justicia. Pero hay también un hambre más profunda, el hambre de una felicidad que sólo Dios puede saciar. No hay una verdadera promoción del bien común, ni un verdadero desarrollo del hombre, cuando se ignoran los pilares fundamentales que sostienen una nación, sus bienes inmateriales: la vida, que es un don de Dios, un valor que siempre se ha de tutelar y promover; la familia, fundamento de la convivencia y remedio contra la desintegración social; la educación integral, que no se reduce a una simple transmisión de información con el objetivo de producir ganancias; la salud, que debe buscar el bienestar integral de la persona, incluyendo la dimensión espiritual, esencial para el equilibrio humano y una sana convivencia; la seguridad, en la convicción de que la violencia sólo se puede vencer partiendo del cambio del corazón humano.
3. Quisiera decir una última cosa. Aquí, como en todo Brasil, hay muchos jóvenes. Queridos jóvenes, ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo.
La Iglesia los acompaña ofreciéndoles el don precioso de la fe, de Jesucristo, que ha «venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10).
Hoy digo a todos ustedes, y en particular a los habitantes de esta Comunidad de Varginha: No están solos, la Iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes. Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías, las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los momentos de dolor y sufrimiento. Todo lo encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, la Madre de todos los pobres del Brasil, y con gran afecto les imparto mi Bendición.
Wednesday, July 24, 2013
¿POR QUÉ EL PAPA FASCINA TANTO A LOS JÓVENES?
¿POR QUÉ EL PAPA FASCINA TANTO A LOS JÓVENES?
(Les comparto este artículo del diario El País, España)
El pontífice gusta a las nuevas generaciones porque es diferente de los personajes del poder que ellos conocen y abominan.
Ya nadie lo pone en duda. Francisco gusta a los jóvenes, católicos o no. Más aún, los electriza, como se pudo comprobar ayer en las calles de Río, donde pudo verse, con un nudo en la garganta, el pequeño Fiat del Papa materialmente invadido por una marea de jóvenes peregrinos llegados para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)
La pregunta es por qué esa fascinación de unos jóvenes que al mismo tiempo, como revelan los sondeos, exigen a la Iglesia mucho más de lo que el mismo Papa les ofrece.
Los jóvenes hoy están desencantados con casi todo, preocupados con el futuro. Son ellos mismos víctimas, por ejemplo, de una violencia asesina. Entre los 50.000 homicidios con armas de fuego anuales perpetrados en Brasil, el 80% son de jóvenes.
Dicen que ellos no creen en los mayores. Menos aún en los políticos. Se dice que son fundamentalmente egoístas y hedonistas. Y sobre todo consumistas. Que carecen de valores.
Y llega Francisco, bien mayor, casi un abuelo para ellos, un papa exigente que les pone en guardia contra la “fascinación de lo provisorio”, es decir del ansia de consumir y poseer; que les dice que ellos son la puerta por donde entra el futuro del mundo, pero les propone un futuro en el que "menos es más". Les llama a despojarse de lo provisorio y fugaz en busca de lo que permanece, de la esencia.
Hay algunas claves, presentadas por los mismos jóvenes presentes aquí en Río que son significativas para entender esta paradoja. Dicen algunos de estos jóvenes que les gusta el papa Francisco porque “no representa un papel. Es lo que dice”. ¿Cómo lo saben? Lo intuyen.
Les gusta porque es diferente de los personajes del poder que ellos conocen y abominan. Dicen que Francisco “simplifica” las cosas, que para él menos es más.
Quizás porque los jóvenes sienten fuerte el gusanillo del consumismo y de lo efímero, se sienten fascinados por la sencillez de sus gestos y palabras.
Cansados de las hipocresías y del despilfarro de los hombres del poder, se sienten atraídos y enloquecidos viendo a Francisco recorrer las calles de Río en un coche utilitario, sin blindar, con la ventanilla abierta. Lo ven sin miedo a morir, algo que excita a los jóvenes.
Y aprecian de Francisco el que sea un papa con “cuerpo”. No es un espíritu ni un ángel. No tiene miedo de besar ni de abrazar. No rechaza el tacto de los cuerpos.
Intuyen que Francisco no es un actor ni un hipócrita, que no exige lo que él no es capaz de hacer, que es consecuente con sus palabras.
Lo ven despojado, cariñoso, tierno y al mismo tiempo severo, empezando consigo mismo.
Cuando supo que querían contratar al chef de cocina de un lujoso y mítico hotel de Río, el Copacabana Palace, hizo saber que prefería que las monjas le cocinaran arroz, frijoles y pan de queso, bien a la brasileña.
Les gusta esa su mirada, escribía ayer un joven, “que te mira y parece verte dentro”.
Saben los jóvenes que Francisco ya fue como ellos: tuvo novia, pensaba casarse antes de decidir seguir su vocación. Más aún, ya sacerdote, durante una boda se enamoró perdidamente de una chica y pasó, como contó él mismo a su amigo el rabino Skorka, una semana sin poder dormir. Hasta había pensado en dejar los hábitos. Resistió y prefirió seguir su vocación. Y eso también gusta a los jóvenes.
“Nos parece sincero, no hipócrita” decía un joven espiritista que vino de fuera de Río para conocer a Francisco: “Aunque no soy católico, me gusta ese señor tan sencillo a pesar de ser Papa”, dijo a un reportero del diario O Globo.
Y, por fin, los jóvenes sienten que Francisco cree en ellos, en lo que represen tan en el mundo. Cree, como él mismo ha dicho, en esa “capacidad de sorpresa” que suelen ofrecer los jóvenes.
En tiempos de descreencia general; mientras grupos de adultos hacen ritos aquí en la calle para “desbautizarse” o exhibir su ateísmo, una buena sorpresa es que cientos de miles de jóvenes de tantos países y lenguas distintas, se hayan enamorado de un papa que les pide que se despojen de la hojarasca de lo superfluo para sentir la vibración de lo que permanece y vale la pena de saborear.
Sobre todo, les ha dicho el papa, vale la pena “hacer algo por los demás”. Parece poco, pero es ese poco propuesto como mensaje condensado, lo que le está conquistando la simpatía y el cariño de esa juventud de la que dijo ayer que "debemos abrirles espacio" para que pueda "crecer y amar en libertad".
DIARIO EL PAÍS
POR Juan Arias, desde Río de Janeiro, 24 JUL 2013
(Les comparto este artículo del diario El País, España)
El pontífice gusta a las nuevas generaciones porque es diferente de los personajes del poder que ellos conocen y abominan.
Ya nadie lo pone en duda. Francisco gusta a los jóvenes, católicos o no. Más aún, los electriza, como se pudo comprobar ayer en las calles de Río, donde pudo verse, con un nudo en la garganta, el pequeño Fiat del Papa materialmente invadido por una marea de jóvenes peregrinos llegados para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)
La pregunta es por qué esa fascinación de unos jóvenes que al mismo tiempo, como revelan los sondeos, exigen a la Iglesia mucho más de lo que el mismo Papa les ofrece.
Los jóvenes hoy están desencantados con casi todo, preocupados con el futuro. Son ellos mismos víctimas, por ejemplo, de una violencia asesina. Entre los 50.000 homicidios con armas de fuego anuales perpetrados en Brasil, el 80% son de jóvenes.
Dicen que ellos no creen en los mayores. Menos aún en los políticos. Se dice que son fundamentalmente egoístas y hedonistas. Y sobre todo consumistas. Que carecen de valores.
Y llega Francisco, bien mayor, casi un abuelo para ellos, un papa exigente que les pone en guardia contra la “fascinación de lo provisorio”, es decir del ansia de consumir y poseer; que les dice que ellos son la puerta por donde entra el futuro del mundo, pero les propone un futuro en el que "menos es más". Les llama a despojarse de lo provisorio y fugaz en busca de lo que permanece, de la esencia.
Hay algunas claves, presentadas por los mismos jóvenes presentes aquí en Río que son significativas para entender esta paradoja. Dicen algunos de estos jóvenes que les gusta el papa Francisco porque “no representa un papel. Es lo que dice”. ¿Cómo lo saben? Lo intuyen.
Les gusta porque es diferente de los personajes del poder que ellos conocen y abominan. Dicen que Francisco “simplifica” las cosas, que para él menos es más.
Quizás porque los jóvenes sienten fuerte el gusanillo del consumismo y de lo efímero, se sienten fascinados por la sencillez de sus gestos y palabras.
Cansados de las hipocresías y del despilfarro de los hombres del poder, se sienten atraídos y enloquecidos viendo a Francisco recorrer las calles de Río en un coche utilitario, sin blindar, con la ventanilla abierta. Lo ven sin miedo a morir, algo que excita a los jóvenes.
Y aprecian de Francisco el que sea un papa con “cuerpo”. No es un espíritu ni un ángel. No tiene miedo de besar ni de abrazar. No rechaza el tacto de los cuerpos.
Intuyen que Francisco no es un actor ni un hipócrita, que no exige lo que él no es capaz de hacer, que es consecuente con sus palabras.
Lo ven despojado, cariñoso, tierno y al mismo tiempo severo, empezando consigo mismo.
Cuando supo que querían contratar al chef de cocina de un lujoso y mítico hotel de Río, el Copacabana Palace, hizo saber que prefería que las monjas le cocinaran arroz, frijoles y pan de queso, bien a la brasileña.
Les gusta esa su mirada, escribía ayer un joven, “que te mira y parece verte dentro”.
Saben los jóvenes que Francisco ya fue como ellos: tuvo novia, pensaba casarse antes de decidir seguir su vocación. Más aún, ya sacerdote, durante una boda se enamoró perdidamente de una chica y pasó, como contó él mismo a su amigo el rabino Skorka, una semana sin poder dormir. Hasta había pensado en dejar los hábitos. Resistió y prefirió seguir su vocación. Y eso también gusta a los jóvenes.
“Nos parece sincero, no hipócrita” decía un joven espiritista que vino de fuera de Río para conocer a Francisco: “Aunque no soy católico, me gusta ese señor tan sencillo a pesar de ser Papa”, dijo a un reportero del diario O Globo.
Y, por fin, los jóvenes sienten que Francisco cree en ellos, en lo que represen tan en el mundo. Cree, como él mismo ha dicho, en esa “capacidad de sorpresa” que suelen ofrecer los jóvenes.
En tiempos de descreencia general; mientras grupos de adultos hacen ritos aquí en la calle para “desbautizarse” o exhibir su ateísmo, una buena sorpresa es que cientos de miles de jóvenes de tantos países y lenguas distintas, se hayan enamorado de un papa que les pide que se despojen de la hojarasca de lo superfluo para sentir la vibración de lo que permanece y vale la pena de saborear.
Sobre todo, les ha dicho el papa, vale la pena “hacer algo por los demás”. Parece poco, pero es ese poco propuesto como mensaje condensado, lo que le está conquistando la simpatía y el cariño de esa juventud de la que dijo ayer que "debemos abrirles espacio" para que pueda "crecer y amar en libertad".
DIARIO EL PAÍS
POR Juan Arias, desde Río de Janeiro, 24 JUL 2013
EL PAPA FRANCISCO VISTO POR EL DIARIO IZQUIERDISTA DE ESPAÑA
EL PAPA FRANCISCO VISTO POR EL DIARIO IZQUIERDISTA DE ESPAÑA
Por Juan Arias EL PAIS, Madrid 30-3-2013
La Iglesia ha encontrado un líder ¿Y el mundo político? –
La Iglesia ha sido más rápida que el mundo político.
Ambos estaban hasta ayer en profunda crisis de identidad.
La Iglesia hundida en sus escándalos vaticanos y convertida en un “fósil”, en expresión dura del teólogo brasileño Leonardo Boff, con sus iglesias vendidas para convertirlas en salas de fiestas nocturnas y los confesionarios en muebles bar.
Y el mundo político se encuentra perdido en una profunda crisis,no sólo económica sino también de valores, huérfano de liderazgo, en plena revuelta civilizatoria sin saber por donde tirar.
Ambas instituciones, la religiosa y la laica, se arrastran sin horizontes para sus jóvenes generaciones, dando palos de ciego.
En ese panorama, la Iglesia , con sus dos mil años de historia, sus santos y demonios, sus inquisiciones y sus mártires de la caridad,
- ha conseguido encontrar un líder mundial
- cuando empezaba a resbalar por el barranco de la desesperanza.
Y lo ha hecho a través de un puñado de cardenales, la mayoría ancianos y conservadores, reunidos durante dos semanas en Roma, sin grandes alharacas y revestidos de misterios y secreto, pero que
- se dieron cuenta que el eje del mundo ha cambiado,
- ya no es Europa, sino que se ha trasladado a los países emergentes.
- La Iglesia acabó viéndolo y se fue a buscar el nuevo líder a las Américas
“Me buscaron muy lejos”, subrayó significativamente el papa Francisco al aparecer en el balcón la tarde de su elección.
El papa Francisco, que sigue llamándose sacerdote y obispo, no papa, se ha convertido, en menos de un mes al mando de la nave Iglesia, en el personaje más visto del planeta, como un día lo fueron un Gandhi o un Luther King.
Con un puñado de gestos simbólicos,
- ha dado rienda suelta a una auténtica revolución religiosa y política
- que empieza a resonar más allá de la misma Iglesia.
¿Y el mundo político qué está esperando?
Una vez Stalin preguntó cuantos ejércitos tenía el papa de Roma.
Hablaba de armas, pero
- la Iglesia es un ejército con otras armas en sus manos, que empezaban a oxidársele
- Es una institución, a pesar del peso de errores que arrastra, de las mejor organizadas del mundo, que cuenta con la friolera de
- 1.200 millones de fieles,
- un ejército de más de 1.000.000 de sacerdotes y religiosos,
- con 114.736 instituciones asistenciales en el mundo;
- 5.246 hospitales;
- 74.000 dispensarios y leproserías;
- 15,208 residencias de ancianos incurables;
- 1.046 universidades;
- 205.000 colegios;
- 70.000 asilos nido con 7.000.000 de alumnos;
- 687.282 centros sociales y
- 131 centros de personas con sida en 41 países.
Una vez el líder comunista italiano Enrico Berlinguer, que no era creyente pero acompañaba los domingos a misa, a su mujer e hijos que si lo eran, a los que esperaba en la puerta de la Iglesia , solía decir: “Si nosotros los comunistas tuviésemos a un millón de mujeres y hombres, como las monjas y religiosos católicos, con voto de obediencia y dispuestos a cualquier sacrificio, haríamos una verdadera revolución social”.
Y es esa revolución social la que el nuevo papa Francisco ha empezado a llevar a cabo en la Iglesia y que el mundo político parece incapaz de hacerla, sumergido en sus recetas de sacrificios y recortes a los más débiles, mientras se multiplica como una cizaña maligna, la corrupción de políticos y banqueros.
Si al mundo de hoy le falta un gran líder, capaz de devolver esperanza y abrir nuevos horizontes a una sociedad desencantada y en ruinas,
- la Iglesia parece haberlo encontrado.
Y no un líder místico, encerrado en sus rezos, con una visión arcaica y autoritaria de la fe, sino alguien que ha pedido a los soldados de ese ejército hoy bajo su mando, que
- dejen de ser “coleccionadores de antigüedades” y cultivadores de “teologías narcisistas” y
- se vayan a manchar sus pies con el barro “de las periferias del mundo”,
- donde se encuentran los más explotados por el poder.
Un jesuita que posee “racionalidad y fe”, como afirman quienes le conocen de cerca, que además de teología ha estudiado psicología y literatura, y que al mismo tiempo ha escogido como símbolo papal un “corazón franciscano”, puede llegar a ser más que un mero líder espiritual de una Iglesia.
Sus antecedentes como arzobispo y cardenal de Buenos Aires y sus primeros gestos de desapego a las apariencias y símbolos del poder vaticano para poner su énfasis en una Iglesia que debe ser “pobre y para los pobres”, lo están ya convirtiendo también en una referencia política y social del mundo.
Es justamente el mundo el que está entendiendo – de ahí la perplejidad y hasta miedo de ciertos políticos – que el papa Francisco, no es sólo un religioso que se contentará con lavar los píes a los pobres y visitar favelas.
Los poderosos han empezado a entender que apostar
- por los desheredados de la Tierra ,
- por la escoria del mundo,
- por los desahuciados,
no sólo para consolarlos, sino también
- para elevarles social y culturalmente,
- para despertar en ellos
- la fuerza de su dignidad como personas,
- sus derechos y su espíritu crítico, equivale a una nueva revolución mundial.
Y que su mentor puede acabar siendo más que un mero líder espiritual.
El papa Francisco le dice al rabino judío argentino Skorka, en su libro Entre el cielo y la tierra que a él “le gusta la política”, concebida como “la fuerza responsable del bienestar de la gente“.
Le cuenta que cuando se encuentra con agnósticos y ateos “no les habla de Dios”, sino que les pregunta si están dispuestos a empeñarse en la lucha contra las injusticias perpetradas contra los más desamparados del sistema, ya que eso le basta. “Sólo les hablo de Dios si ellos me hablan”, comenta.
- “¿Sigue su hijo siendo una buena persona que se interesa por los demás?”
- La mujer le dijo que sí.
- “Entonces quédese tranquila. Su hijo sigue creyendo en lo que debe creer”, la consoló.
Un líder así, puede crear esperanza en unos y temores en otros, ya que está pidiendo a una Iglesia anquilosada y en buena parte aburguesada, que salga de la retaguardia para ir a combatir a la primera línea del frente, puede acabar convirtiéndose en una referencia mundial de lo que el teólogo Boff llama “un liderazgo no autoritario, de valores universales en el que lo importante no es ya la institución Iglesia sino la humanidad y la civilización que hoy pueden ser destruidas”.
Como un día surgieron líderes capaces de sacudir al mundo como Gandhi, Luther King oMandela, entre otros, es posible que a esa lista de líderes contra la violencia y contra las discriminaciones de los diferentes, haya que añadir pronto al papa Francisco.
Eso si le dejan actuar en paz, sin blindarle en los palacios vaticanos, que por ahora ha descartado, impidiéndole de acercarse y de escuchar demasiado a la gente.
En Brasil, para el viaje a Río del papa, el próximo julio, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud , las autoridades le han preparado un blindaje de 750 policías civiles y militares para proteger su vida, y que le acompañarán día y noche.
No será fácil, sin embargo, blindar del todo a un papa que ha pedido a los sacerdotes del mundo entero que no tengan miedo de “perder la propia vida”, si su empeño social y religioso se lo exigiera.
Jesús fue crucificado con poco más de 30 años. Los primeros cristianos, apóstoles, obispos y papas acabaron todos mártires de su fe y de su desobediencia al poder que les pedía que se arrodillase ante él.
El viernes santo pasado, el papa Francisco se echó en la Iglesia de bruces al suelo en adoración no a los poderes del mundo.
Lo hizo en señal de fidelidad a aquel Jesús que predicaba que
- “quién defiende la propia vida la perderá” y que
- los “que se humillan serán ensalzados”.
Los cobardes, al final, son ya vivos muertos, como decía Gandhi.
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Primera Homilia del Papa en el Santuario de Aparecida
El Papa Francisco celebra a esta hora su primera misa durante la visita a Brasil, donde ha pedido "mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría".
“Quien es hombre o mujer de esperanza, sabe que Dios actúa y nos sorprende”, dijo Francisco durante su homilía en portugués en el santuario de Nuestra Señora Aparecida, donde se reunió con miles de fieles.
Lee aquí la Homilía del Papa Francisco en el Santuario de Aparecida:
“Tengan la certeza de que Dios siempre camina con nosotros, nunca nos deja desamparados”, agregó el Papa quien también destacó el papel de los jóvenes, como "un motor potente para la Iglesia y la sociedad
"El cristiano es alegre, nunca está triste, ¡no puede ser pesimista!", dijo en otro aparte de su homilía.
Además resumió su homilía en tres aspectos: Conservar la esperanza , dejarse sorprender por Dios y aprender de la alegría.
Un impresionante coro cantó acompañado de orquesta al comienzo de la Santa Misa en el santuario. Luego una fiel cantó el salmo responsorial 44 acompañada de las voces del coro.
Luego un joven leyó el Evangelio según San Juan, 2, 1-11, sobre las bodas en Caná de Galilea, para dar paso a la homilía de Francisco.
Al menos 200.000 personas eran esperadas este martes en la pequeña ciudad de 35.000 habitantes, aunque sólo 15.000 podían ingresar a la basílica , que tiene capacidad para 30.000 personas.
Los responsables por el santuario decidieron limitar el número de asistentes para facilitar el tránsito en su interior y por razones de seguridad.
El Papa partió desde Río de Janeiro hacia Aparecida, a unos 200 kilómetros, para celebrar la liturgia en el país al que llegó el pasado lunes para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
La comitiva papal salió de la residencia del Arzobispado en Sumaré, donde se hospeda Francisco, en las afueras de Río de Janeiro, y se dirigió hacia el aeropuerto para emprender viaje hacia Aparecida, donde miles de personas se agolparon desde anoche frente al Santuario de Nossa Senhora, donde se oficia a esta hora la misa.
Las precauciones de seguridad por la visita del papa Francisco a Brasil han pasado de “riesgo medio” a “alto”, luego de que este lunes su auto quedó atascado en medio de una multitud de seguidores, dijo un funcionario federal del país sudamericano.
La fuente informó que el problema surgió debido a que el pontífice pidió a los conductores no evadir a las multitudes.
“Quien es hombre o mujer de esperanza, sabe que Dios actúa y nos sorprende”, dijo Francisco durante su homilía en portugués en el santuario de Nuestra Señora Aparecida, donde se reunió con miles de fieles.
Lee aquí la Homilía del Papa Francisco en el Santuario de Aparecida:
“Tengan la certeza de que Dios siempre camina con nosotros, nunca nos deja desamparados”, agregó el Papa quien también destacó el papel de los jóvenes, como "un motor potente para la Iglesia y la sociedad
"El cristiano es alegre, nunca está triste, ¡no puede ser pesimista!", dijo en otro aparte de su homilía.
Además resumió su homilía en tres aspectos: Conservar la esperanza , dejarse sorprender por Dios y aprender de la alegría.
Un impresionante coro cantó acompañado de orquesta al comienzo de la Santa Misa en el santuario. Luego una fiel cantó el salmo responsorial 44 acompañada de las voces del coro.
Luego un joven leyó el Evangelio según San Juan, 2, 1-11, sobre las bodas en Caná de Galilea, para dar paso a la homilía de Francisco.
Al menos 200.000 personas eran esperadas este martes en la pequeña ciudad de 35.000 habitantes, aunque sólo 15.000 podían ingresar a la basílica , que tiene capacidad para 30.000 personas.
Los responsables por el santuario decidieron limitar el número de asistentes para facilitar el tránsito en su interior y por razones de seguridad.
El Papa partió desde Río de Janeiro hacia Aparecida, a unos 200 kilómetros, para celebrar la liturgia en el país al que llegó el pasado lunes para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
La comitiva papal salió de la residencia del Arzobispado en Sumaré, donde se hospeda Francisco, en las afueras de Río de Janeiro, y se dirigió hacia el aeropuerto para emprender viaje hacia Aparecida, donde miles de personas se agolparon desde anoche frente al Santuario de Nossa Senhora, donde se oficia a esta hora la misa.
Las precauciones de seguridad por la visita del papa Francisco a Brasil han pasado de “riesgo medio” a “alto”, luego de que este lunes su auto quedó atascado en medio de una multitud de seguidores, dijo un funcionario federal del país sudamericano.
La fuente informó que el problema surgió debido a que el pontífice pidió a los conductores no evadir a las multitudes.
Sunday, July 21, 2013
Escucha de la palabra de Dios y servicio al projimo son esenciales dijo el Papa Francisco
Escucha de la palabra del Señor y servicio concreto al prójimo son esenciales, dijo Imprimir
El Obispo de Roma rezó la oración mariana a las 12 del caluroso mediodía del verano romano, con peregrinos del mundo reunidos en la plaza de san Pedro, este domingo 21 de julio y décimo sexto del tiempo ordinario de la liturgia, en el que se lee el evangelio que relata el paso de Jesús por la casa de las hermanas de Lázaro, Marta y María, en Betania. Entre las dos ofrecen hospitalidad al Señor que está de paso, pero lo hacen de modo diverso, afirmó el Papa. María se pone a los pies de Jesús, en escucha, Marta en cambio se deja absorber por los quehaceres y está tan ocupada que la dice a Jesús: ¿no te importa que María me haya dejado sola para servir? Jesús la reprende con dulzura diciéndole: “te preocupas por muchas cosas pero una sola es necesaria”.
¿Que quiere decir Jesús? ¿Cuál es esta cosa sola de la que tenemos necesidad? Se preguntó Francisco y explicó que no se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la palabra del Señor, la contemplación y el servicio concreto al prójimo, son dos aspectos esenciales de la vida cristiana, inseparables, que son vividos en profunda unidad y armonía.
¿Por qué entonces María recibe este llamado de atención? volvió a preguntarse: “Porque considera esencial solamente aquello que ella estaba haciendo. Era demasiado absorbida y preocupada por las cosas por “hacer”.
El Sucesor de Pedro insistió después que “para un cristiano las obras de servicio y de caridad no van separadas jamás de la fuente principal de nuestras acciones: la escucha de la Palabra del Señor, el estar –como María- a los pies de Jesús, en actitud de discípulo.” Afirmo que “una oración que no lleva a la acción concreta hacia el hermano pobre, enfermo, necesitado de ayuda, en dificultad, es una oración estéril e incompleta”. Pero del mismo modo –explicó que cuando en el servicio eclesial se esta atento solo al hacer y nos olvidamos de la centralidad de Cristo, se corre el riesgo de servirnos a nosotros mismos y no a Dios presente en el hermano necesitado.
Después de la oración del ángelus el Vicario de Cristo pidió que se lo acompañe espiritualmente con la oración en su primer viaje apostólico a Río de Janeiro, para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud.Jesuita Guillermo Ortiz-RV
Texto completo de las palabras del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
También en este domingo continúa la lectura del décimo capítulo del evangelista Lucas. El relato de hoy es aquel de Marta y María. ¿Quiénes son estas dos mujeres? Marta y María, hermanas de Lázaro, son parientes y fieles discípulas del Señor, que habitaban en Betania. San Lucas las describe de esta manera: María, a los pies de Jesús, «escuchaba su palabra», mientras Marta estaba ocupada en muchos servicios (cfr Lc 10, 39-40). Ambas hospedan al Señor de paso, pero lo hacen de diversa forma. María se pone a los pies de Jesús, en escucha, Marta en cambio se deja absorber por los quehaceres, y está tan ocupada que se dirige a Jesús diciendo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me ayude» (v. 40). Y Jesús le responde reprendiéndola con dulzura: «Marta, Marta, tú te afanas y te agitas por muchas cosas, pero de una cosa sola hay necesidad» (v. 41).
¿Qué cosa quiere decir Jesús? ¿Cuál es esta cosa sola de la que tenemos necesidad? Ante todo es importante entender que aquí no se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la palabra del Señor, la contemplación, y el servicio concreto al prójimo. No son dos actitudes opuestas, sino, al contrario, son ambos dos aspectos esenciales para nuestra vida cristiana; aspectos que no deben ser jamás separados, sino vividos en profunda unidad y armonía. Pero entonces ¿por qué Marta es reprendida, si bien con dulzura? Porque considero esencial sólo aquello que estaba haciendo, estaba demasiado absorbida y preocupada por las cosas por “hacer”. En un cristiano, las obras de servicio y de caridad no se separan jamás de la fuente principal de cada una de nuestras acciones: o sea la escucha de la Palabra del Señor, el estar - como María – a los pies de Jesús, en la actitud del discípulo. Y por esto Marta es reprendida.
También en nuestra vida cristiana, queridos hermanos y hermanas, oración y acción estén siempre profundamente unidas. Una oración que no lleva a la acción concreta hace al hermano pobre, enfermo, necesitado de ayuda, el hermano en dificultad, es una oración estéril e incompleta. Pero, de la misma manera cuando en el servicio eclesial se está atento sólo al hacer, se da más peso a las cosas, a las funciones, a las estructuras, y se olvida de la centralidad de Cristo, no se reserva tiempo para el diálogo con Él en la oración, se corre el peligro de servir a sí mismo y no a Dios presente en el hermano necesitado. San Benito resumía el estilo de vida que indicaba a sus monjes en dos palabras: “ora et labora”, reza y obra. Es de la contemplación, de una fuerte relación de amistad con el Señor que nace en nosotros la capacidad de vivir y de llevar el amor de Dios, su misericordia, su ternura hacia los demás. Y también nuestro trabajo con el hermano necesitado, nuestro trabajo de caridad en la obras de misericordia, nos lleva al Señor, porque miramos al Señor en el hermano y la hermana en necesidad.
Pidamos a la Virgen María, Madre de la escucha y del servicio, que nos enseñe a meditar en nuestro corazón la Palabra de su Hijo, a rezar con fidelidad, para estar cada vez más concretamente pendientes de las necesidades de los hermanos.
Saludo con afecto a todos los peregrinos presentes: familias, parroquias, asociaciones, movimientos y grupos. En particular, saludo a los fieles de Florencia, Foggia y Villa Castelli, y a los monaguillos de Conselve y sus familiares. Veo por ahí escrito ¡“Buen viaje”!, ¡Gracias, gracias!
Les pido que me acompañen espiritualmente con la oración en el viaje que comenzaré mañana. Como saben, iré a Río de Janeiro, Brasil, para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud.
Habrá muchos jóvenes allí de todas partes del mundo. Y pienso que ésta puede llamarse la Semana de la Juventud: esto es justamente, ¡la Semana de la Juventud! Los protagonistas en esta semana serán los jóvenes. Todos los que van a Río quieren sentir la voz de Jesús, escuchar a Jesús: “¿Señor, qué cosa debo dar de mi vida? ¿Cuál es el camino para mí? También ustedes –no se si hay jóvenes aquí hoy en la plaza, ¿Hay jóvenes? Aquí están, también ustedes que están en la plaza, hagan la misma pregunta al Señor: “Señor Jesús, ¿qué debo hacer en mi vida? ¿ Cuál es el camino para mí?.
Confiemos en la intercesión de la Beata Virgen María, muy amada y venerada en Brasil, estas preguntas: aquellas que harán muchos jóvenes allí, y que hacen ustedes hoy, y que la Virgen nos ayude en esta nueva etapa de la peregrinación.
A todos les deseo un buen domingo y buen almuerzo.
¡Hasta pronto!
Friday, July 19, 2013
El Papa Francisco pide a los jovenes que sigan a Jesus
Para el Papa Francisco, los jóvenes deben decir al mundo ¡es bueno seguir a Jesús!
En efecto, el pasado 24 de marzo en la Plaza de San Pedro, en el Domingo de Ramos, el Papa anticipaba con cuatro meses de distancia lo que será la escena de este primer gran abrazo de la JMJ de Río de Janeiro, cuando el 25 de julio Francisco se encuentre con los jóvenes participantes de todo el mundo. En aquella ocasión, entre los 200 mil fieles y peregrinos en San Pedro un nutrido grupo de jóvenes escuchaban delante de la Basílica al Sucesor de Pedro. En aquel entonces, Francisco, que era Papa desde hacía sólo once días, les dirigía ante todo un pensamiento a ellos, que vibraba con el calor y la carga humana y espiritual que el mundo estaba aprendiendo a conocer:
“Queridos jóvenes, he visto en la procesión, cuando entraban; los imagino haciendo fiesta en torno a Jesús, agitando los ramos de olivo; los imagino mientras gritan su nombre y ¡expresan la alegría de estar con Él! Ustedes tienen una parte importante en la fiesta de la fe! Ustedes nos traen la alegría de la fe y nos dicen que debemos vivir la fe con un corazón joven, siempre: un corazón joven, incluso a 70, 80 años! ¡Corazón joven! ¡Con Cristo el corazón no envejece jamás! Pero todos nosotros lo sabemos y ustedes saben bien que el Rey que seguimos y que nos acompaña es muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar”.
Los jóvenes son portadores de alegría, por eso enseñan a amar a Jesús con corazón joven. Pero esa alegría, explicaba el Papa Francisco, no tiene mucho que ver con las ventajas de la joven edad y sus consecuencias:
“La nuestra no es una alegría que nace del poseer tantas cosas, sino que nace del haber encontrado a una Persona: Jesús que está en medio de nosotros; nace del saber que con Él jamás estamos solos, incluso en los momentos difíciles, incluso cuando el camino de la vida choca con problemas y obstáculos que parecen insuperables, y ¡son tantos!”.
Y es aquí, cuando no se comprende cuál es el camino justo – observaba el Papa – que “viene el enemigo, viene el diablo, mascarado de ángel tantas veces, e insidiosamente nos dice su palabra”:
“¡No lo escuchen! ¡Sigamos a Jesús! Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo, sabemos que Él nos acompaña y nos lleva sobre su espalda: aquí está nuestra alegría, la esperanza que debemos llevar a este mundo nuestro. Y, por favor, ¡no se dejen robar la esperanza! ¡No se dejen robar la esperanza! La que nos da Jesús”.
Despidiéndose de los jóvenes, el Papa Francisco dirige su mirada más allá del océano Atlántico, hacia el Cristo de Río de Janeiro:
“¡Les doy cita en aquella gran ciudad de Brasil! Prepárense bien, sobre todo espiritualmente en sus comunidades, para que el encuentro sea un signo de fe para el mundo entero. Los jóvenes deben decir al mundo: ¡es bueno seguir a Jesús; es bueno ir con Jesús; es bueno el mensaje de Jesús; es bueno salir de sí mismos, a las periferias del mundo y de la existencia para llevar a Jesús! Tres palabras: alegría, cruz, jóvenes”.
Tuesday, July 16, 2013
carta del Papa Francisco a musico preso
Francisco envía emotiva carta a músico preso por tragedia donde murieron 194 personas
Pato Fontanet / Papa Francisco
La carta fue escrita el 13 junio y fue en respuesta a una misiva que el músico envió al Santo Padre.“Quiero decirte que aunque lejos, estoy cerca de ti y de la
Según informó la prensa local, el Papa empieza la carta con un “Pato: hace 3 días recibí la carta que me mandaste, te agradezco el gesto…”.
Estefania
En su misiva, Francisco le dice al cantante “No quiero darte consejos porque, en este momento, no los necesitás: vos sos un hombre que sabe bien lo que hay que hacer y cómo hacerlo. Confío en esto”. “Días de desánimo vas a tener, pero no le tengas miedo. Todo pasa. Metele fortaleza”, añade el Papa para dar ánimos al joven.
Por su parte, “Pato” le había manifestado al Santo padre que “cuando esté libre y más cuerdo, en todo lo que pueda ayudarlo, cuente conmigo”; a lo que Francisco contestó “y cuando puedas te pido, por favor, que reces por mí. Un abrazo. Fraternalmente. Jorge (Francisco)”.
“Este gesto de Francisco -afirmó Estefania Miguel- nos llenó el corazón y me dio más ganas de luchar por la verdad”.
Sunday, July 14, 2013
la cruz del Papa Francisco
La Cruz del Papa Francisco
Luego de ser nombrado nuevo Papa de la Iglesia, el hasta entonces cardenal Bergoglio como Arzobispo de Buenos Aires,
se asomaba al balcón de la Plaza San Pedro del Vaticano ante una expectativa mundial como sucesor del Apóstol Pedro y
representante como hombre del fundador de esta religión, el Señor Jesucristo.
Al observar algunos planos algo más cercanos de aquellas primeras imágenes del 13 de Marzo de 2013, nos surgió la inquietud
sobre el tipo de Cruz o crucifijo que llevaba puesto, sobre todo en relación a su vestimenta completamente blanca, renunciando
a objetos rojos como los zapatos o la muceta sobre sus hombros, símbolos estos más cercanos a un rey o emperador, el rojo como
color de poder o la sangre en la iglesia con el aspecto del sacrificio primitivo. También se comentaba de su reticencia al anillo de oro,
otro distintivo de riqueza material. Y su cruz de siempre fue parte de sus símbolos no cambiados por el hecho
de ser nuevo pontífice, se quedó con él.
y la intriga fue que no se veía un Cristo crucificado. Viendo otras fotos de días posteriores tampoco
llegaba a distinguirse un relieve definido pero se acentuaba la ausencia de hombre clavado en la cruz. Hasta que empezó
a aparecer esta otra tomada por el fotógrafo presidencial en su primer encuentro como Papa electo y la presidente argentina:
Entonces empezó a confirmarse esta aura diferente que transmitía aquel símbolo: un Cristo con sus brazos en cruz con una paloma,
reflejo del Espíritu Santo, sobre su cúspide. Al buscar más imágenes apareció lo que necesitaba observar en detalle:
se trata de ovejas que son el rebaño de Cristo, Él redentor carga una de ellas a los hombros con sus brazos cruzados
y en ésta oveja se funde el resto de ellas en perspectiva triangular o de montaña hacia la visión superior del
Ave del Espíritu Santo con irradiaciones Dévicas entre el rebaño y la Paloma simbólica.
* Cuestionó, genéricamente, a los sacerdotes que son pastores pero que no "tienen olor a oveja" o que no "están en medio de su rebaño".* Invitó a cardenales, obispos y sacerdotes a "Salir a las periferias" y dejar de ser "gestores pagos".*"Ese que no sale de sí y que en vez de mediador se va convirtiendo poco a poco en intermediario, en un gestor, que ya tiene su paga; en una especie de coleccionista de antigüedades o bien de novedades". |
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