Desaparecer para rezar
El Papa ha elegido el día de la Virgen de Lourdes para darnos otra de las clases magistrales de su pontificado. ...A pesar de la sorpresa, de la tristeza, no me queda sino expresar mi más sincero agradecimiento al Santo Padre, y a Dios, por la entrega de su vida a la Iglesia y especialmente por los ocho años de su pontificado.
Sin duda, el anuncio del Papa ha sido una genial catequesis cuaresmal. Con este acontecimiento, Dios habla, por lo menos a mí, de conversión, de amor a Dios, con mucha mayor profundidad que cualquier retiro cuaresmal.
Escuchando esta mañana en la radio sobre qué haría el Papa tras su renuncia, me encantaba la idea de que el Papa “desaparece para rezar”. Se decía que con tal de no interferir con su sucesor, desaparecería del Vaticano enclaustrándose en un monasterio de clausura, dedicándose a la oración y al estudio.
Viendo ya que el ser Papa en sí es un servicio, una cruz, sin embargo me edifica la libertad con la que el Papa decide renunciar, dejando claro que las palabras que dijo al inicio de su pontificado, “Soy un humilde obrero en la viña del Señor”, no era una frase hecha. Hasta los últimos momentos de su pontificado, lo ha encarnado con gran fidelidad.
Antes me insinuaba un amigo que Cristo no se bajó de la cruz, haciendo referencia al final del pontificado de Juan Pablo II y sus famosas palabras. Sin embargo, no veo en Benedicto XVI un bajarse de la cruz, una evasión, una huida. Más bien, veo una fe y confianza plena en el Señor, sabiendo que la Iglesia no es suya sino de Cristo… Como humilde obrero del Señor, obedece lo que Dios le va marcando en cada momento de su vida.
Recuerdo la semana santa del año 2010, año de los escándalos por la pederastia de curas católicos, en la que el Papa se mostraba ante el mundo y la Iglesia como Cristo a Pilatos en la Pasión del Evangelio de San Juan… Con total dignidad, entrega, amor de Padre… Nos hablaba del martirio pero encarnándolo él como un Padre que da ejemplo a sus hijos…
Recuerdo el día en que fue elegido Papa, como inmediatamente después de asomarse al balcón, comenzó una gran persecución, un frontal ataque a su persona, que hasta alemanes ateos tuvieron que salir en su defensa ante los medios . Sin embargo, a pesar de la imagen de hombre cuadriculado, férreo, duro, que se nos quiso dar de él, nos queda su humildad, su ternura, la sencillez de sus escritos a pesar de su gran sabiduría, su firmeza, su celo, su caridad, su perdón…
Santo Padre… Muchas gracias por todo… Gracias por su pontificado… Gracias por su testimonio de fe, de esperanza y de caridad. Seguiré rezando por Su Santidad y por estos días previos al nombramiento de su sucesor. Gracias…
P. Roberto Mena S.T. es un Siervo Misionero de la Santisima Trinidad, originario de Guatemala, Centroamérica. Es el Director Hispano de Comunicaciones de los Siervos Misioneros en Silver Spring, Maryland. Ayuda los fines de semana como Pastor Asistente en la Parroquia San Bernardo de Riverdale Park, Maryland. Tiene programas radiales en www.esneradio.com y ewtn radio www.ewtn.com
Thursday, February 28, 2013
Wednesday, February 27, 2013
el camino de la Iglesia
El camino de la Iglesia.*
La Iglesia sigue el camino de Pasión y Resurrección de <<>>.*
...
La Iglesia es Eterna, superará todas las tribulaciones.*
Como círculos concéntricos, así es el Plan de <<>>. Si se analizan las Escrituras, es evidente que el mismo argumento, la misma historia se repite una y otra vez, con distintos personajes, pero con el mismo significado y mensaje.
Por ejemplo, cuando Dios saca a Su Pueblo de Egipto y le pide se sacrifique como ceremonia previa un cordero Pascual en cada familia, para abrir de ese modo las puertas a la salvación del pueblo elegido.
Del mismo modo, siglos después es el Cordero de Dios, Cristo, el sacrificado para salvar al Pueblo de Dios una vez más, ésta vez por la Redención definitiva de toda la humanidad.
También vemos en el pedido a Abraham de sacrificar a su primogénito, reemplazado a último minuto por un cordero, el mensaje de Dios sacrificando a Su Hijo Unigénito siglos después, Cordero de Dios, Hombre Verdadero y Dios Verdadero. Círculos y círculos que se repiten con distintos personajes y circunstancias, pero con el mismo mensaje y contenido.
Los mensajes de Dios raramente son directos, pero en la forma de parábolas y revelaciones El nos ha dejado lo necesario para que encontremos las pistas que nos den el camino seguro a la Salvación.
Nuestro es el esfuerzo necesario para comprender Su Mensaje, Su Palabra, porque esa es la Ley de Dios para nosotros: poner nuestra voluntad a Su servicio, incluido el disponer nuestra inteligencia para comprender Su Revelación.
Como una piedra lanzada a un estanque, que produce círculos que se abren más y más, el uno más grande que el otro, pero todos provenientes del mismo evento. La Piedra, el centro de toda ésta historia, se sitúa en la Vida de Cristo.
Todo lo que rodeó a Jesús en Su vida en la tierra fue preanunciado con siglos de antelación, y también se repite luego a través de la vida de Su Iglesia, ya que El mismo es la Cabeza del Cuerpo Místico del que nosotros somos miembros activos y militantes.
De este modo, existe un claro paralelo entre la historia del Redentor y la de Su Iglesia, ya que ambas van indisolublemente unidas, son dos círculos distintos pero ambos provenientes del mismo evento: la Encarnación del Verbo.
Todo comienza con la Anunciación del Ángel a Maria en la casita de Nazaret, donde Ella dio el si que abrió las puertas a la historia de la Salvación. El equivalente a la Anunciación, en la historia de la iglesia, se produce al pie de la Cruz.
En este caso, no fue el ángel el que hizo el anuncio. Es el mismo Cristo el que anuncia a María que Ella será la Madre de todos los hombres, de la Iglesia. Una vez más, Maria dio un si, lleno de dolor ante tan horrorosa vista, la de Su Hijo Crucificado y a punto de morir.
El Nacimiento de Jesús se produce en Belén en una pobre gruta, con María y José como testigos. La Iglesia, en cambio, nace el día de Pentecostés, nuevamente con María como la Madre que da a luz espiritualmente al Nuevo Pueblo de Dios.
En la misma sala en que Jesús había instituido la Eucaristía poco tiempo antes, en la sala del Cenáculo en la planta alta de aquella casa de Jerusalén, se produjo el nacimiento de la Iglesia.
El Pequeño Cuerpo de Jesús que Ella tuvo en sus brazos en Belén, fue reemplazado en este caso por un pequeño grupo de humildes hombres que eran la iglesia infante que nacía aquel día.
El mundo quiso asesinar a Jesús en Sus primeros años de vida, con la persecución de Herodes. La Sagrada Familia huyó entonces de Palestina hacia Egipto.
Luego del nacimiento de la Iglesia, los primeros cristianos también fueron perseguidos y debieron huir de Jerusalén hacia lugares distantes, llevando el mensaje de Salvación con ellos. Muchos fueron asesinados, como los niños de Belén, pero la Iglesia Cuerpo Místico de Cristo salvó Su vida y siguió camino rumbo a la adultez.
El retorno de la Sagrada Familia desde Egipto a Nazaret puede ser comparado, en la vida de la Iglesia, con el establecimiento del Cristianismo en Roma, la vuelta a casa para seguir dando firmes cimientos a la historia de la Redención.
Los primeros años de la vida de Jesús fueron un periodo de crecer, oculto a los ojos del mundo, creciendo en Su Naturaleza Humana y formándose bajo el cuidado de Su Madre.
Del mismo modo, la iglesia transitó siglos de pequeñez y ocultamiento, creciendo y fortaleciéndose hasta ser un vigoroso Cuerpo dispuesto a dar el mensaje de Salvación al mundo.
Los santos que fueron surgiendo a través de los tiempos son los miembros vigorosos de Jesús, lozanos y deslumbrantes, que nos permiten ver en todo su esplendor al Cuerpo de Cristo formado como un Adulto fuerte y preparado para Su Misión.
Es difícil ver como se establece el paralelo de allí en adelante, quizás porque estamos tan cerca de los hechos que no podemos reconocer qué parte de la vida de Jesús está viviendo la Iglesia en estos momentos.
A pesar de ello, creo que está claro que la Vida Pública de la Iglesia empezó hace varios siglos ya. Y probablemente el signo más claro esté constituido por las múltiples apariciones de María, que ha sido enviada por Jesús para trabajar y anunciar el mensaje, el mismo mensaje, a todos nosotros.
Apariciones en todos los continentes, mensajes invitando a la conversión, al amor, a la fe. El mismo mensaje que Jesús nos da en el Evangelio, ahora traído por Su Madre.
Pero también Jesús ha salido a caminar los senderos de este mundo, a través de Santa Margarita Maria de Alacoque y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, de Santa Faustina Kowalska y el Jesús Misericordioso, entre varias diversas manifestaciones de Jesús a santos de la Iglesia.
Jesús y Maria han salido a recorrer los caminos de este mundo, como en Palestina. La vida pública de la iglesia parece estar desarrollándose de modo pleno. Pero, así como Jesús caminó tres años de Su vida pública rumbo al Calvario como indudable destino final, ¿hacia dónde se dirige Su Cuerpo Místico, la Iglesia, entonces? Difícil de saberlo, pero un dato resuena en mi mente. Desde hace un tiempo la Virgen se manifiesta con lágrimas en sus ojos, comenzando en La Salette, pero mucho más claramente en las últimas décadas con las lacrimaciones de muchas de sus imágenes, lágrimas de sangre algunas veces. No puedo dejar de recordar que, si bien la Virgen lloró muchas veces por el mal que los hombres hacían a Su Jesús, Ella nunca lloró más que al pie de la Cruz, en el Calvario.
La esperanza, sin dudas, la tenemos puesta en la seguridad plena de que la Iglesia sigue el camino de Pasión y Resurrección de Jesús. La Iglesia es Eterna, superará todas las tribulaciones, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Pero, mientras tanto, tiene en el Cielo a todas las almas santas, las que llegaron al Reino, y aquí en la tierra a sus miembros militantes, todos nosotros, que la integramos con el orgullo de vivir días de Cruz o Resurrección, según sea Su Voluntad.
La Iglesia sigue el camino de Pasión y Resurrección de <<
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La Iglesia es Eterna, superará todas las tribulaciones.*
Como círculos concéntricos, así es el Plan de <<
Por ejemplo, cuando Dios saca a Su Pueblo de Egipto y le pide se sacrifique como ceremonia previa un cordero Pascual en cada familia, para abrir de ese modo las puertas a la salvación del pueblo elegido.
Del mismo modo, siglos después es el Cordero de Dios, Cristo, el sacrificado para salvar al Pueblo de Dios una vez más, ésta vez por la Redención definitiva de toda la humanidad.
También vemos en el pedido a Abraham de sacrificar a su primogénito, reemplazado a último minuto por un cordero, el mensaje de Dios sacrificando a Su Hijo Unigénito siglos después, Cordero de Dios, Hombre Verdadero y Dios Verdadero. Círculos y círculos que se repiten con distintos personajes y circunstancias, pero con el mismo mensaje y contenido.
Los mensajes de Dios raramente son directos, pero en la forma de parábolas y revelaciones El nos ha dejado lo necesario para que encontremos las pistas que nos den el camino seguro a la Salvación.
Nuestro es el esfuerzo necesario para comprender Su Mensaje, Su Palabra, porque esa es la Ley de Dios para nosotros: poner nuestra voluntad a Su servicio, incluido el disponer nuestra inteligencia para comprender Su Revelación.
Como una piedra lanzada a un estanque, que produce círculos que se abren más y más, el uno más grande que el otro, pero todos provenientes del mismo evento. La Piedra, el centro de toda ésta historia, se sitúa en la Vida de Cristo.
Todo lo que rodeó a Jesús en Su vida en la tierra fue preanunciado con siglos de antelación, y también se repite luego a través de la vida de Su Iglesia, ya que El mismo es la Cabeza del Cuerpo Místico del que nosotros somos miembros activos y militantes.
De este modo, existe un claro paralelo entre la historia del Redentor y la de Su Iglesia, ya que ambas van indisolublemente unidas, son dos círculos distintos pero ambos provenientes del mismo evento: la Encarnación del Verbo.
Todo comienza con la Anunciación del Ángel a Maria en la casita de Nazaret, donde Ella dio el si que abrió las puertas a la historia de la Salvación. El equivalente a la Anunciación, en la historia de la iglesia, se produce al pie de la Cruz.
En este caso, no fue el ángel el que hizo el anuncio. Es el mismo Cristo el que anuncia a María que Ella será la Madre de todos los hombres, de la Iglesia. Una vez más, Maria dio un si, lleno de dolor ante tan horrorosa vista, la de Su Hijo Crucificado y a punto de morir.
El Nacimiento de Jesús se produce en Belén en una pobre gruta, con María y José como testigos. La Iglesia, en cambio, nace el día de Pentecostés, nuevamente con María como la Madre que da a luz espiritualmente al Nuevo Pueblo de Dios.
En la misma sala en que Jesús había instituido la Eucaristía poco tiempo antes, en la sala del Cenáculo en la planta alta de aquella casa de Jerusalén, se produjo el nacimiento de la Iglesia.
El Pequeño Cuerpo de Jesús que Ella tuvo en sus brazos en Belén, fue reemplazado en este caso por un pequeño grupo de humildes hombres que eran la iglesia infante que nacía aquel día.
El mundo quiso asesinar a Jesús en Sus primeros años de vida, con la persecución de Herodes. La Sagrada Familia huyó entonces de Palestina hacia Egipto.
Luego del nacimiento de la Iglesia, los primeros cristianos también fueron perseguidos y debieron huir de Jerusalén hacia lugares distantes, llevando el mensaje de Salvación con ellos. Muchos fueron asesinados, como los niños de Belén, pero la Iglesia Cuerpo Místico de Cristo salvó Su vida y siguió camino rumbo a la adultez.
El retorno de la Sagrada Familia desde Egipto a Nazaret puede ser comparado, en la vida de la Iglesia, con el establecimiento del Cristianismo en Roma, la vuelta a casa para seguir dando firmes cimientos a la historia de la Redención.
Los primeros años de la vida de Jesús fueron un periodo de crecer, oculto a los ojos del mundo, creciendo en Su Naturaleza Humana y formándose bajo el cuidado de Su Madre.
Del mismo modo, la iglesia transitó siglos de pequeñez y ocultamiento, creciendo y fortaleciéndose hasta ser un vigoroso Cuerpo dispuesto a dar el mensaje de Salvación al mundo.
Los santos que fueron surgiendo a través de los tiempos son los miembros vigorosos de Jesús, lozanos y deslumbrantes, que nos permiten ver en todo su esplendor al Cuerpo de Cristo formado como un Adulto fuerte y preparado para Su Misión.
Es difícil ver como se establece el paralelo de allí en adelante, quizás porque estamos tan cerca de los hechos que no podemos reconocer qué parte de la vida de Jesús está viviendo la Iglesia en estos momentos.
A pesar de ello, creo que está claro que la Vida Pública de la Iglesia empezó hace varios siglos ya. Y probablemente el signo más claro esté constituido por las múltiples apariciones de María, que ha sido enviada por Jesús para trabajar y anunciar el mensaje, el mismo mensaje, a todos nosotros.
Apariciones en todos los continentes, mensajes invitando a la conversión, al amor, a la fe. El mismo mensaje que Jesús nos da en el Evangelio, ahora traído por Su Madre.
Pero también Jesús ha salido a caminar los senderos de este mundo, a través de Santa Margarita Maria de Alacoque y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, de Santa Faustina Kowalska y el Jesús Misericordioso, entre varias diversas manifestaciones de Jesús a santos de la Iglesia.
Jesús y Maria han salido a recorrer los caminos de este mundo, como en Palestina. La vida pública de la iglesia parece estar desarrollándose de modo pleno. Pero, así como Jesús caminó tres años de Su vida pública rumbo al Calvario como indudable destino final, ¿hacia dónde se dirige Su Cuerpo Místico, la Iglesia, entonces? Difícil de saberlo, pero un dato resuena en mi mente. Desde hace un tiempo la Virgen se manifiesta con lágrimas en sus ojos, comenzando en La Salette, pero mucho más claramente en las últimas décadas con las lacrimaciones de muchas de sus imágenes, lágrimas de sangre algunas veces. No puedo dejar de recordar que, si bien la Virgen lloró muchas veces por el mal que los hombres hacían a Su Jesús, Ella nunca lloró más que al pie de la Cruz, en el Calvario.
La esperanza, sin dudas, la tenemos puesta en la seguridad plena de que la Iglesia sigue el camino de Pasión y Resurrección de Jesús. La Iglesia es Eterna, superará todas las tribulaciones, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Pero, mientras tanto, tiene en el Cielo a todas las almas santas, las que llegaron al Reino, y aquí en la tierra a sus miembros militantes, todos nosotros, que la integramos con el orgullo de vivir días de Cruz o Resurrección, según sea Su Voluntad.
Tuesday, February 26, 2013
camino de la Iglesia hacia un nuevo Papa
El camino de la Iglesia hasta la elección del nuevo Papa
Quien ante todo tiene en mente dinero, sexo y poder, y está acostumbrado a interpretar en estos términos las diversas realidades, no es capaz de ver otra cosa ni siquiera en la Iglesia

«El camino de la Iglesia en estas últimas semanas del Pontificado del Papa Benedicto, hasta la elección del nuevo Papa a través de la "Sede vacante" y del Cónclave, es muy laborioso, dada la novedad de la situación. No tenemos - y nos alegra - que adolorarnos por la muerte de un Papa amado, pero no nos ha sido ahorrada otra prueba: aquella del multiplicarse de las presiones y de las consideraciones ajenas al espíritu con el que la Iglesia quisiera vivir este tiempo de espera y de preparación.
De hecho no falta quien busca aprovecharse del momento de sorpresa y desorientación de los espíritus débiles para sembrar confusión y echar descrédito a la Iglesia y sobre su gobierno, recurriendo a instrumentos antiguos - como la maledicencia, la desinformación, a veces la misma calumnia - o ejerciendo presiones inaceptables para condicionar el ejercicio del deber de voto por parte de uno u otro miembro del Colegio de cardenales, considerado no agradable por una razón u otra.
En la mayor parte de los casos quien se coloca como juez, emitiendo graves juicios morales, no tiene en verdad autoridad alguna para hacerlo. Quien ante todo tiene en mente dinero, sexo y poder, y está acostumbrado a interpretar en estos términos las diversas realidades, no es capaz de ver otra cosa ni siquiera en la Iglesia, porque su mirada no sabe dirigirse hacia lo alto o descender en profundidad para captar las dimensiones y las motivaciones espirituales de la existencia. De todo esto resulta una descripción profundamente injusta de la Iglesia y de tantos de sus hombres.
Pero todo aquello no cambiará la actitud de los creyentes, no mellará la fe y la esperanza con la que miran al Señor que ha prometido acompañar a su Iglesia. Queremos, según cuanto indica la tradición y la ley de la Iglesia, que este sea un tiempo de reflexión sincera sobre las expectativas espirituales del mundo y sobre la fidelidad de la Iglesia al Evangelio, de oración por la asistencia del Espíritu, de cercanía al Colegio de cardenales que se apresta al arduo servicio de discernimiento y de elección que le es pedido y que es principalmente para lo que existe.
En esto nos acompaña ante todo el ejemplo y la rectitud espiritual del Papa Benedicto, que ha querido dedicar a la oración del inicio de Cuaresma este último tramo de su Pontificado. Un camino penitencial de conversión hacia el gozo de Pascua. Así lo estamos viviendo y lo viviremos: conversión y esperanza».

«El camino de la Iglesia en estas últimas semanas del Pontificado del Papa Benedicto, hasta la elección del nuevo Papa a través de la "Sede vacante" y del Cónclave, es muy laborioso, dada la novedad de la situación. No tenemos - y nos alegra - que adolorarnos por la muerte de un Papa amado, pero no nos ha sido ahorrada otra prueba: aquella del multiplicarse de las presiones y de las consideraciones ajenas al espíritu con el que la Iglesia quisiera vivir este tiempo de espera y de preparación.
De hecho no falta quien busca aprovecharse del momento de sorpresa y desorientación de los espíritus débiles para sembrar confusión y echar descrédito a la Iglesia y sobre su gobierno, recurriendo a instrumentos antiguos - como la maledicencia, la desinformación, a veces la misma calumnia - o ejerciendo presiones inaceptables para condicionar el ejercicio del deber de voto por parte de uno u otro miembro del Colegio de cardenales, considerado no agradable por una razón u otra.
En la mayor parte de los casos quien se coloca como juez, emitiendo graves juicios morales, no tiene en verdad autoridad alguna para hacerlo. Quien ante todo tiene en mente dinero, sexo y poder, y está acostumbrado a interpretar en estos términos las diversas realidades, no es capaz de ver otra cosa ni siquiera en la Iglesia, porque su mirada no sabe dirigirse hacia lo alto o descender en profundidad para captar las dimensiones y las motivaciones espirituales de la existencia. De todo esto resulta una descripción profundamente injusta de la Iglesia y de tantos de sus hombres.
Pero todo aquello no cambiará la actitud de los creyentes, no mellará la fe y la esperanza con la que miran al Señor que ha prometido acompañar a su Iglesia. Queremos, según cuanto indica la tradición y la ley de la Iglesia, que este sea un tiempo de reflexión sincera sobre las expectativas espirituales del mundo y sobre la fidelidad de la Iglesia al Evangelio, de oración por la asistencia del Espíritu, de cercanía al Colegio de cardenales que se apresta al arduo servicio de discernimiento y de elección que le es pedido y que es principalmente para lo que existe.
En esto nos acompaña ante todo el ejemplo y la rectitud espiritual del Papa Benedicto, que ha querido dedicar a la oración del inicio de Cuaresma este último tramo de su Pontificado. Un camino penitencial de conversión hacia el gozo de Pascua. Así lo estamos viviendo y lo viviremos: conversión y esperanza».
virtudes de Benedicto XVI
Hay personas en quienes la elegancia es fruto de una cuidadosa vigilancia de sí mismos: sus modales, su vestido, su forma de hablar, su forma de callar. En otras personas, muchas menos, la elegancia parece simplemente la manifestación exterior y no buscada de una claridad interior, de una personalidad acabada, sin contradicciones, que no significa sin defectos. En estas personas, la elegancia, la cortesía, la humildad, rasgos todos de carácter, enraízan en una poderosa fuerza interior mucho más difícil de ver para el observador superficial: la conciencia.
Más allá de su papel religioso, Benedicto XVI ha sido un líder elegante, con esa elegancia natural pero difícil que solo se consigue obedeciendo humildemente a la conciencia. Por eso, no entenderán su renuncia –igual que no han entendido su pontificado– quienes no tengan de la conciencia el alto concepto que tiene el Papa.
El Papa que llegó con fama de inquisidor ha hecho de la libertad interior uno de los ejes de su enseñanza. En línea con Juan Pablo II (“la fe no se impone, se propone”), Benedicto XVI ha dedicado la mayor parte de sus textos doctrinales a hablar del amor y de la belleza, las fuerzas que verdaderamente “seducen” la conciencia; el Papa, sin dejar de confirmar el dogma, ha preferido recordar a los católicos (y ofrecer a los no católicos) el atractivo de la fe. Y lo ha hecho desde el propio convencimiento, con esa elegancia y tono amable que solo despiden quienes están convencidos de lo que hacen.
En los hombres de conciencia como Benedicto XVI, la rectitud de intenciones puede llegar a desconcertar. Esta es otra de las prerrogativas de la elegancia. El todavía Papa ha provocado el desconcierto de muchos comentaristas desde el inicio de su pontificado. Sin embargo, sus maneras elegantes y no impostadas nunca han molestado a nadie, salvo a quien ofende que otros puedan honestamente no estar de acuerdo con ellos; es decir, a quienes no entienden la conciencia.
Valores de un dirigente
Para valorar la valía de Benedicto XVI como líder religioso, es necesario emplear unas categorías que solo tienen contenido para las personas con fe. En cambio, sí se puede enjuiciar el papel del actual Papa como modelo de líder en general. Y en este sentido, Benedicto XVI representa un ejemplo de los valores que el siglo XXI parece estar reclamando a sus dirigentes.
Una de las cualidades más reconocidas (incluso por sus detractores) del la personalidad del Papa es su capacidad para escuchar. Se ha dicho de Benedicto XVI que se sentía más a gusto entre libros que entre personas, pero basta recordar su gozo durante los tumultuosos actos de la JMJ para entender que esto no es cierto. En realidad, lo que ocurre es que el Papa se siente más a gusto escuchando que hablando.
En un momento en que la opinión pública está reclamando más cercanía y menos discursos por parte de sus líderes, la figura de Benedicto XVI se alza callada pero poderosamente. Un ejemplo de su actitud abierta y escuchadora han sido sus esfuerzos ecuménicos: después de anunciar su renuncia, representantes de todas las confesiones se han apresurado a agradecer al Papa su cercanía y cordialidad.
A pesar del tono conciliador de todo su pontificado, nunca se ha dejado llevar por el populismo, ni ha rehusado los temas más espinosos aunque imaginara que podían ser mal recibidos por la opinión pública. Lejos de mostrar rigorismo, la determinación y prudencia con que ha abordado los asuntos más “polémicos” (moral sexual, relación con el islam, pederastia dentro de la Iglesia...) son manifestaciones de esa elegancia nacida del escrupuloso respeto a la conciencia propia y de los demás.
Este respeto le ha llevado también a firmar su estudio sobreJesús de Nazaret con su nombre de pila, Joseph Ratzinger, junto con el de Benedicto XVI. Con este gesto, ha querido señalar que lo allí escrito es fruto de su interpretación personal, y por tanto falible. En este sentido, el Papa no parece haber tenido nunca la tentación de disimular sus limitaciones; ahora, en el momento de su renuncia, ha vuelto a dar ejemplo de transparencia, señalando que no se siente “con el vigor físico y espiritual necesarios” para continuar con su tarea.
La cortesía del humilde
La elegancia de Benedicto XVI, como la de cualquiera que la posea con esa plenitud y naturalidad, se ha mostrado por igual en las “victorias” y en las “derrotas”: su gesto de perplejidad y de agradecimiento durante la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, o su sincera aflicción ante los escándalos de pederastia o el “vatileaks”, nacen en realidad de un mismo convencimiento: el de estar sirviendo a otras personas, es decir, desempeñando una misión tan sagrada como alta es la dignidad del ser humano. Benedicto XVI siempre ha creído que la mejor manera de servir a alguien es desear para él el mayor bien (lo que la conciencia presenta como el mayor bien) y a la vez respetar la conciencia del otro.
Esto explica también que no haya ninguna contradicción entre haber renunciado a su pontificado y alabar en su día la decisión de Juan Pablo II de continuar hasta la muerte. Las personas verdaderamente elegantes saben entender las opiniones ajenas porque saben escuchar, mirar más allá de sus propios razonamientos y convicciones.
Benedicto XVI representa las cualidades del líder que reclama gran parte de la sociedad actual, harta de personajes grandilocuentes y de retórica vacía. Ha sabido escuchar, ha sabido hablar sin miedo, ha sabido respetar las conciencias ajenas sin violentar la propia ni caer en populismos, ha sabido ganar y perder; ha sabido, por último, aceptar las propias limitaciones como un aspecto más de su vocación de servicio. Su elegancia no tiene nada que ver con la falsa humildad del que carece de convicciones firmes, pero tampoco con la presunción del que se cree en posesión de la verdad. No en vano, el lema episcopal que escogió en su día fue “Colaborador de la verdad”.
Parafraseando a Ortega y Gasset (“la claridad es la cortesía del filósofo”), se podría decir que en Benedicto XVI la elegancia ha sido la cortesía del humilde. El líder humilde nunca traiciona su conciencia porque sabe que eso sería traicionar a su pueblo. Benedicto XVI no lo ha hecho en todo su pontificado, y tampoco en el momento de marcharse.
Más allá de su papel religioso, Benedicto XVI ha sido un líder elegante, con esa elegancia natural pero difícil que solo se consigue obedeciendo humildemente a la conciencia. Por eso, no entenderán su renuncia –igual que no han entendido su pontificado– quienes no tengan de la conciencia el alto concepto que tiene el Papa.
El Papa que llegó con fama de inquisidor ha hecho de la libertad interior uno de los ejes de su enseñanza. En línea con Juan Pablo II (“la fe no se impone, se propone”), Benedicto XVI ha dedicado la mayor parte de sus textos doctrinales a hablar del amor y de la belleza, las fuerzas que verdaderamente “seducen” la conciencia; el Papa, sin dejar de confirmar el dogma, ha preferido recordar a los católicos (y ofrecer a los no católicos) el atractivo de la fe. Y lo ha hecho desde el propio convencimiento, con esa elegancia y tono amable que solo despiden quienes están convencidos de lo que hacen.
En los hombres de conciencia como Benedicto XVI, la rectitud de intenciones puede llegar a desconcertar. Esta es otra de las prerrogativas de la elegancia. El todavía Papa ha provocado el desconcierto de muchos comentaristas desde el inicio de su pontificado. Sin embargo, sus maneras elegantes y no impostadas nunca han molestado a nadie, salvo a quien ofende que otros puedan honestamente no estar de acuerdo con ellos; es decir, a quienes no entienden la conciencia.
Valores de un dirigente
Para valorar la valía de Benedicto XVI como líder religioso, es necesario emplear unas categorías que solo tienen contenido para las personas con fe. En cambio, sí se puede enjuiciar el papel del actual Papa como modelo de líder en general. Y en este sentido, Benedicto XVI representa un ejemplo de los valores que el siglo XXI parece estar reclamando a sus dirigentes.
Una de las cualidades más reconocidas (incluso por sus detractores) del la personalidad del Papa es su capacidad para escuchar. Se ha dicho de Benedicto XVI que se sentía más a gusto entre libros que entre personas, pero basta recordar su gozo durante los tumultuosos actos de la JMJ para entender que esto no es cierto. En realidad, lo que ocurre es que el Papa se siente más a gusto escuchando que hablando.
En un momento en que la opinión pública está reclamando más cercanía y menos discursos por parte de sus líderes, la figura de Benedicto XVI se alza callada pero poderosamente. Un ejemplo de su actitud abierta y escuchadora han sido sus esfuerzos ecuménicos: después de anunciar su renuncia, representantes de todas las confesiones se han apresurado a agradecer al Papa su cercanía y cordialidad.
A pesar del tono conciliador de todo su pontificado, nunca se ha dejado llevar por el populismo, ni ha rehusado los temas más espinosos aunque imaginara que podían ser mal recibidos por la opinión pública. Lejos de mostrar rigorismo, la determinación y prudencia con que ha abordado los asuntos más “polémicos” (moral sexual, relación con el islam, pederastia dentro de la Iglesia...) son manifestaciones de esa elegancia nacida del escrupuloso respeto a la conciencia propia y de los demás.
Este respeto le ha llevado también a firmar su estudio sobreJesús de Nazaret con su nombre de pila, Joseph Ratzinger, junto con el de Benedicto XVI. Con este gesto, ha querido señalar que lo allí escrito es fruto de su interpretación personal, y por tanto falible. En este sentido, el Papa no parece haber tenido nunca la tentación de disimular sus limitaciones; ahora, en el momento de su renuncia, ha vuelto a dar ejemplo de transparencia, señalando que no se siente “con el vigor físico y espiritual necesarios” para continuar con su tarea.
La cortesía del humilde
La elegancia de Benedicto XVI, como la de cualquiera que la posea con esa plenitud y naturalidad, se ha mostrado por igual en las “victorias” y en las “derrotas”: su gesto de perplejidad y de agradecimiento durante la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, o su sincera aflicción ante los escándalos de pederastia o el “vatileaks”, nacen en realidad de un mismo convencimiento: el de estar sirviendo a otras personas, es decir, desempeñando una misión tan sagrada como alta es la dignidad del ser humano. Benedicto XVI siempre ha creído que la mejor manera de servir a alguien es desear para él el mayor bien (lo que la conciencia presenta como el mayor bien) y a la vez respetar la conciencia del otro.
Esto explica también que no haya ninguna contradicción entre haber renunciado a su pontificado y alabar en su día la decisión de Juan Pablo II de continuar hasta la muerte. Las personas verdaderamente elegantes saben entender las opiniones ajenas porque saben escuchar, mirar más allá de sus propios razonamientos y convicciones.
Benedicto XVI representa las cualidades del líder que reclama gran parte de la sociedad actual, harta de personajes grandilocuentes y de retórica vacía. Ha sabido escuchar, ha sabido hablar sin miedo, ha sabido respetar las conciencias ajenas sin violentar la propia ni caer en populismos, ha sabido ganar y perder; ha sabido, por último, aceptar las propias limitaciones como un aspecto más de su vocación de servicio. Su elegancia no tiene nada que ver con la falsa humildad del que carece de convicciones firmes, pero tampoco con la presunción del que se cree en posesión de la verdad. No en vano, el lema episcopal que escogió en su día fue “Colaborador de la verdad”.
Parafraseando a Ortega y Gasset (“la claridad es la cortesía del filósofo”), se podría decir que en Benedicto XVI la elegancia ha sido la cortesía del humilde. El líder humilde nunca traiciona su conciencia porque sabe que eso sería traicionar a su pueblo. Benedicto XVI no lo ha hecho en todo su pontificado, y tampoco en el momento de marcharse.
Sunday, February 17, 2013
23 preguntas y respuestas
La renuncia de Benedicto XVI ha suscitado preguntas legítimas no sólo en el mundo
católico. Algunas de esas interrogantes son de carácter práctico mientras que
otras tienen implicaciones más profundas en sus respuestas.
El portavoz oficial de la Sala de Prensa de la
Santa Sede, padre Federico Lombardi, ha ofrecido varias conferencias de prensa
entre el 11 y 15 de febrero. Durante el breafing diferentes periodistas
le han planteado cuestiones que el padre Lombardi ha respondido con la información
disponible en esos momentos. De esas contestaciones ofrecemos una selección ágil
y breve de 23 respuestas en torno a las cuestiones más presentes en la opinión
pública de estos días.
N.B.: La formulación de las preguntas y de
las respuestas no son textuales, han sido elaboradas y trabajadas en base a lo
que el padre Lombardi ha ido respondiendo. Siguen la sustancia de la respuesta
aunque no necesariamente las palabras usadas.
***
1. ¿Cuál será la última aparición pública de
Benedicto XVI como Papa en funciones?
R/ La última aparición pública (y masiva) de
Benedicto XVI como Papa será la audiencia general del miércoles 27 de febrero de
2013 en la Plaza de san Pedro del Vaticano. De forma extraordinaria, la
audiencia general contará con una liturgia de la Palabra y momentos de oración.
Al día siguiente, jueves 28, está prevista una audiencia privada en la sala
Clementina de la Santa Sede con algunos cardenales. Será la última audiencia de
su pontificado.
2. ¿Benedicto XVI tiene alguna enfermedad
grave en particular?
R/ No, Benedicto XVI no tiene una enfermedad
grave en particular.
3. ¿Es verdad que Benedicto XVI tiene un
marca pasos?
R/ Sí, es verdad que Benedicto XVI tiene un
marca pasos. Lo tiene desde que era Cardenal-prefecto de la Congregación para la
Doctrina de la Fe. Hace algunas semanas le cambiaron las baterías del marca
pasos.
R/ No, no está previsto que la encíclica sea
publicada dado que Benedicto XVI no la pudo concluir. Eventualmente, si
decidiera hacerla pública, no entraría dentro del rango de «encíclica».
5. ¿Por qué Benedicto XVI eligió las 20:00
del 28 de febrero para concluir su ministerio como Papa?
R/ Porque es la hora en que él habitualmente
concluye su jornada de trabajo.
6. ¿Dónde vivirá Benedicto XVI después de su
retiro como Papa?
R/ Inicialmente, por un periodo de dos meses,
en la residencia pontificia de Catelgandolfo. Posteriormente regresará al
Vaticano para vivir en el monasterio de clausura Mater
Ecclesiae.
7. ¿Es verdad que Benedicto XVI decidió
dimitir durante su viaje apostólico a México?
R/ Durante su viaje apostólico a México y Cuba
Benedicto XVI maduró el tema de su abdicación como una etapa más en el largo
proceso de su reflexión y discernimiento sobre este tema. Por lo demás, el viaje
no ha tenido ninguna otra relevancia particular al respecto.
8. ¿Cuál será nombre y título de Benedicto
XVI después del 28 de febrero?
R/ Es un tema que aún se está reflexionando.
Hay cierta unanimidad en que conservará el nombre de Benedicto XVI y que el
título será el de «Obispo emérito de Roma». En el Anuario Pontificio «Benedicto
XVI» seguirá siendo el nombre oficial utilizado.
9. ¿Participará Benedicto XVI en el Cónclave
para elegir a su sucesor?
R/ No, Benedicto XVI no participará en el
Cónclave para elegir a su sucesor ni será parte del Colegio Cardenalicio.
10. ¿Cómo se vestirá Benedicto XVI después
del 28 de febrero?
R/ Todavía no se sabe cómo se vestirá Benedicto
XVI después del 28 de febrero.
11. ¿La renuncia de un Papa está prevista en
la Iglesia?
R/ Sí, la abdicación de un Papa está prevista y
regulada por el Código de Derecho Canónico.
12. ¿Qué pasará con mons. Georg Gänswein,
secretario particular de Benedicto XVI y Prefecto de la Casa Pontificia desde
hace pocos meses?
R/ Mons. Georg Gänswein continuará siendo
secretario particular de Benedicto XVI, le acompañará a Castelgandolfo (y luego
en el monasterio Mater Ecclesia), y también seguirá siendo prefecto de la Casa
Pontificia. Análogamente, es posible que el segundo secretario particular se
traslade a Castelgandolfo y acompañe a Benedicto XVI por un tiempo.
13. ¿Quiénes vivirán con Benedicto XVI en el
monasterio Mater Ecclesia dentro del Vaticano, luego de
su retiro?
R/ Las memores (grupo de mujeres consagradas,
miembros de la familia pontificia, que auxilian al Papa en las necesidad
ordinarias de todo hogar) y su secretario particular, Mons. Georg Gänswein,
vivirán y asistirán a Benedicto XVI después de su retiro.
14. ¿El tema del así llamado «Vatileaks»
(filtración de documentos reservados) influyó en la decisión del Papa?
R/ No ha tenido ninguna relevancia. Si se
quiere recibir una información correcta se debe limitar a cuanto ha dicho el
Papa sobre su renuncia.
15. Aproximadamente, ¿cuándo podría comenzar
el Cónclave?
R/ Las fechas más convincentes apuntan a que
iniciará entre el 15 y 20 de marzo.
R/ No. Benedicto XVI no cambió las normas para
la elección de un Papa. Las normas vigentes siguen siendo las de la Constitución
Apostólica Universi Dominici Gregis.
17. ¿Cuál es el término correcto para
denominar lo que ha hecho el Papa?
R/ «Renuncia» sería el término más específico y
técnico. «Dimisión» no porque supone que alguien aceptar la dimisión para que
surta efecto y, en el caso del Papa, esto no es necesario. «Abdicación» es un
término más adecuado para un rey.
18. ¿Hay luchas por el poder en el
Vaticano?
R/ En toda institución existe una dinámica que
lleva a opiniones diversas, lo que es siempre una riqueza. La diferencia y
diversidad de opiniones son positivas si llevan al bien de la institución misma.
Tales diferencias, sin embargo, no se deben sobrecargar pues no corresponderían
a la realidad ni a las intenciones de las personas. Afirmar que hay luchas de
poder no corresponde a la realidad de lo que está pasando en la Iglesia en estos
momentos.
19. ¿El periodista Peter Seewald entrevistó
a Benedicto XVI antes de su renuncia?
R/ El periodista alemán Peter Seewald, quien en
el pasado ha entrevistado varias veces a Joseph Ratzinger-Benedicto XVI,
entrevistó hace dos meses y medio a Benedicto XVI. La entrevista se enmarca en
la biografía oficial de Benedicto XVI en la que está trabajando Seewald.
20. ¿Benedicto XVI se encontrará con el
nuevo Papa?
R/ No está previsto que Benedicto XVI se
encuentre con el nuevo Papa.
21. ¿Por qué Benedicto XVI decidió quedarse
–luego de los dos meses en Castelgandolfo– en un monasterio en el Vaticano y no
regresar a su Baviera natal?
R/ Aunque Benedicto XVI no lo ha explicitado
claramente, la presencia y oración de Benedicto XVI en el Vaticano da una
continuidad espiritual al papado. Por lo demás, Benedicto XVI vive en el
Vaticano desde hace más de tres décadas.
22. ¿Cuáles son las razones exactas aducidas
por Benedicto XVI para su renuncia?
R/ El lunes 11 de marzo el Papa Benedicto XVI
dijo explícitamente que ha «llegado a la certeza de que, por
la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio
petrino» y también ha mencionado que para gobernar la Iglesia y anunciar el
Evangelio «es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu,
vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de
reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue
encomendado».
23¿Cuál es la agenda oficial de Benedicto
XVI del 11 al 28 de febrero de 2013?
R/ El calendario oficial de Benedicto XVI es el
siguiente:
13 de febrero: Preside la misa de miércoles de ceniza en la basílica de san Pedro.
Última misa pública del pontificado de Benedicto XVI.
14 de febrero: Audiencia al clero de la diócesis de Roma, de la cual es su
obispo
15 de febrero: Audiencia al presidente de
Rumanía y a los obispos de la región de Liguria, Italia, en visita ad
limina.
16 de febrero: Audiencia al presidente de
Guatemala y algunos obispos de Lombardia, Italia, en visita ad limina. Por la
tarde, audiencia privada al
primer ministro italiano, Mario Monti.
17 de febrero Alocución, rezo del Ángelus y saludo a
peregrinos reunidos en la plaza de san Pedro. A las 18:00 inicio de los
ejercicios espirituales del Papa y la curia romana.
23 de febrero Conclusión de los ejercicios
espirituales.
24 de febrero Último Ángelus de Benedicto XVI
en la plaza de san Pedro.
25 de febrero Audiencia privada a algunos
cardenales.
27 de febrero Última audiencia general de
Benedicto XVI.
28 de febrero A las 11 de la mañana saludo a
los Cardenales en la Sala Clementina del Vaticano. A las 17:00 se transfiere a
Castelgandolfo. A las 20:00 inicia la Sede Vacante.
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